Florentino, pobre hombre rico
Que el fútbol es una forma de política no merecerá discusión porque allí donde existe la disputa por el poder existe el interés de conseguirlo por quienes lo ansían. No es nada nuevo, lo sabemos desde la antigüedad y por eso resulta tan fácil parafrasear a Aristóteles y decir que el deporte, como todo aquello que se desarrolla en comunidad, es como "la polis, una de las cosas que existen por naturaleza, y el hombre es, por naturaleza, un animal político". Qué decir del fútbol, el deporte más grandioso que se conoce, el que mueve a millones y millones de personas en todo el mundo. Y qué decir del Real Madrid, el club más laureado, el que reúne a más seguidores por todo el planeta: sólo por las visitas al estadio Santiago Bernabéu, el Real Madrid consignó en sus presupuestos de la presente temporada 25/26 unos ingresos de 1.248 millones de euros. No existe nada igual, no solo en el mundo del deporte, sino en el de los propios museos de la capital de España, porque el Bernabéu es el más visitado, por encima del Museo del Prado.
¿Hace falta más detalles para compartir, sin más, que el fútbol es una forma de poder y que el Real Madrid es, históricamente, el equipo más poderoso del mundo? Pues entonces, vayamos a la segunda parte de la ecuación, el despropósito populista con el que su actual presidente, Florentino Pérez, se ha lanzado a la campaña electoral del club. Prepotente, insultón, chulesco, despectivo y casposo. Cuando se tenga más perspectiva, se contemplará la rueda de prensa de esta semana como un punto de inflexión, el momento preciso en el que empezó a joderse la brillante etapa de Florentino Pérez en el Real........
