La nostalgia no vende
Hay empresas jóvenes con edificios antiguos y compañías centenarias con una vitalidad admirable. Del mismo modo, existen organizaciones recién nacidas que ya parecen cansadas. La edad corporativa rara vez coincide con la fecha de fundación. Se expresa, más bien, en una determinada relación con el tiempo.
Las organizaciones envejecen cuando dejan de mirar hacia delante y empiezan a vivir emocionalmente hacia atrás.No sucede de forma abrupta. No hay una reunión concreta donde alguien anuncie que ha comenzado la decadencia. Es un proceso silencioso, casi imperceptible. Primero aparece una ligera preferencia por lo conocido. Después, una creciente desconfianza hacia lo nuevo. Más tarde, la tendencia a explicar cada problema con fórmulas del pasado. Finalmente, el recuerdo sustituye al proyecto. Es entonces cuando la nostalgia deja de ser memoria y se convierte en estrategia.
Muchas compañías operan hoy bajo esa lógica. Frente a mercados más veloces, tecnologías disruptivas o consumidores imprevisibles, reaccionan invocando sus años dorados. "Antes sí sabíamos vender"; "antes había compromiso"; "antes el talento quería quedarse"; "antes éramos referencia". El pasado aparece como refugio frente a la incomodidad del presente y excusa frente a la exigencia del........
