Lo que hay detrás de los disturbios en París
Cada pocos años París vuelve a arder. Cambian los nombres de los instigadores y de las víctimas, cambian los detonantes, pero lo demás permanece. Coches quemados, autobuses incendiados, equipamientos públicos destrozados y grupos de jóvenes enfrentándose a la policía en las banlieues del norte de la capital.
La explicación inmediata suele buscarse en una inmigración incontrolada que no se integra en las maneras occidentales de la ciudadanía. Y, naturalmente, la inmigración forma parte de la historia. Negarlo sería tan absurdo como reducir todo el problema a ella. Pero si queremos entender por qué Francia revive periódicamente estos episodios, conviene apartar la vista de los coches ardiendo y observar el mapa de la ciudad.
París no es exactamente París
Realmente, la ciudad que millones de turistas visitan cada año, "la ciudad de quince minutos", de las bicicletas, los cafés, los bulevares peatonalizados y las grandes operaciones urbanas admiradas por medio mundo, es solo una pequeña parte de una aglomeración de más de 12 millones de habitantes. Un municipio central privilegiado que concentra riqueza, turismo, palacios, inversión, capacidad económica y política (una de las mejores marcas de ciudad del mundo), mientras buena parte de las tensiones sociales se acumulan más allá de sus límites administrativos.
Cuando urbanistas, alcaldes y periodistas viajan a París para estudiar sus transformaciones urbanas, muchas veces están observando únicamente el equivalente francés de un barrio acomodado. La ciudad real, Île-de-France, es la que se ve iluminada al aterrizar por la noche, y es esa la que hay que comparar, para lo bueno y lo malo, con Madrid, Turín, el Área Metropolitana de Barcelona, Nueva York o Londres.
La verdadera ciudad comienza al cruzar el periférico
Menos de diez kilómetros separan Saint-Denis del Palacio del Elíseo. Sin embargo, la distancia social y política parece mucho mayor. La V República convive como primus inter pares a tan solo un paseo del centro del poder de Francia. En Saint-Denis más de la mitad del parque residencial es vivienda social. La proporción de propietarios es extraordinariamente baja. Varias generaciones han crecido en barrios donde el principal casero es la administración y donde la acumulación de patrimonio familiar resulta mucho más difícil. Al mismo tiempo, el municipio concentra algunos de los mayores porcentajes de población inmigrante y descendiente de inmigrantes de toda Francia. En los bloques de alquiler social, el 13% de inquilinos declaró haber estado en situación de impago en los últimos 12 meses y 25% afirmó tener dificultades para pagar.
Francia ha terminado construyendo territorios donde la condición de inmigrante se hereda generación tras generación
Nada de esto justifica la violencia. Quienes queman una biblioteca o atacan una comisaría son responsables de sus actos. El contexto ayuda a comprender los hechos, pero desde luego no los absuelve. La cuestión es otra: por qué esos estallidos aparecen........
