El debate más interesante de los últimos años que el mundo ignora
El debate lo abrió hace unas semanas el economista Paul Krugman, conocido en EEUU y en el mundo académico por sus posiciones liberales en el sentido estadounidense del término. Lo que defiende Krugman, convertido en el pepito grillo del establishment económico, es que, en contra de lo que se suele argumentar (incluido Mario Draghi), Europa no se está quedando atrás respecto de EEUU. Krugman, de hecho, según su palabras, niega que Europa haya perdido “todo el dinamismo que alguna vez tuvo y se está convirtiendo en un museo de sus antiguas glorias”. Europa no está en declive, viene a decir Krugman. Por el contrario, “está a la par de EEUU”.
Según su interpretación, si la comparación entre EEUU y Europa se hace en términos de PIB per cápita (cociente entre la producción anual de un país y el volumen de población), efectivamente, Europa está perdiendo posiciones desde al menos el comienzo del siglo. Pero si la comparación se hace en términos de paridad de poder adquisitivo (un método que tiene en cuenta los precios interiores), resulta que desde el año 2000 no ha disminuido el PIB per cápita en los tres países seleccionados: Alemania, Francia e Italia. Es verdad que apenas ha avanzado, pero no se ha reducido y, por lo tanto, la brecha con EEUU no ha crecido.
Krugman lo defiende así: “La dominación estadounidense en sectores que experimentan un rápido crecimiento de la productividad [gracias a las nuevas tecnologías] conlleva un aumento del PIB relativo de EEUU a precios constantes, pero no se traduce en un aumento del PIB relativo a precios corrientes”. La explicación que encuentra es que las economías estadounidense y europea producen combinaciones diferentes de bienes, un factor que no se refleja en las mediciones convencionales de productividad. Y esa diferencia en la composición de la producción afecta a los precios a los que deben calcularse las medidas de productividad para realizar una comparación entre países. Admite que el dominio estadounidense en el sector tecnológico se traduce en un mayor crecimiento económico en EEUU, pero no produce una divergencia en el PIB relativo ni en el nivel de vida. Krugman, de esta manera, intenta desmontar un ejemplo que tuvo mucho éxito en algunas publicaciones: Misisipi, el estado más pobre de EEUU, tiene una renta per cápita similar a la de Alemania.
Lo que subyace en el argumento de Krugman es una crítica velada a quienes piensan que, como las tecnologías de la información y comunicación (TIC) aumentan la productividad, y ahí está la fortaleza de EEUU, la economía crece más, pero echando mano de un reciente artículo de la Reserva Federal de Chicago, recuerda que las TIC representan apenas el 8% del valor añadido generado en EEUU, por lo que su aportación al crecimiento del PIB es........
