Aquí, esperando a que me acuchillen, ¿y tú?
Vuelven los cuchillos. Quizá es sólo una impresión. Hay cierta monotonía de filos en los periódicos, un eco de titulares con arma blanca, pues casi cada día le abren la carne a alguien. Pasa en toda España, pero ahora no se habla de "España negra", de un Puerto Hurraco sucesivo. Todavía no le hemos dado nombre a este nuevo país de acuchillamientos. Es sólo la España plural, y te acuchillan.
El otro día tiraron a una chica por la ventana, a quince metros de mi casa. Fue, presuntamente, su novio ecuatoriano, de 23 años. Ella tenía apenas veinte. Me enteré por los periódicos. Me enteré por los periódicos de algo que había pasado a la vuelta de la esquina, literalmente a cuarenta pasos de mi portal. Un asesinato.
En el súper, por cambiar de esquina, entró un marroquí. Las chicas de la caja, todas latinas, llamaron a su compañero, quizá colombiano o peruano. El cajero colombiano fue hacia el marroquí, y le interceptó en el primer pasillo, pues, según dijo, ya le había robado dos veces. Yo estaba haciendo cola, junto a nueve o diez clientes, y mirábamos la escena de cerca. "Tengo dinero", decía el marroquí, con la cara cruzada por una cicatriz. "Que te vayas", decía el cajero colombiano. El marroquí no se iba. Entonces el cajero colombiano se quitó las gafas, y se las pasó a un compañero, que le daba apoyo situado a sus espaldas. Todos dimos un paso atrás.
El cajero dio algunos empujones al joven marroquí, y lo echó del supermercado. Pensé que era muy valiente, el tipo, porque su rival se pasa el día en un banco enfrente del supermercado, junto a otros........
