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La derecha sin complejos, la izquierda de orden y otras siete nuevas tribus políticas

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19.06.2026

La desafección política se sigue extendiendo como la gangrena y va dejando carne muerta en todos los países occidentales. En Alemania, la suma de democristianos y socialdemócratas no supera ya el 30/35 por ciento de la intención de voto, algo que nunca había ocurrido desde que fue restaurada la democracia tras la II Guerra Mundial. En la década de los 70, antes de la reunificación, aglutinaban a más del 90 por ciento.

En Reino Unido, laboristas y tories llevan tiempo por debajo del umbral del 40 por ciento. Por no hablar de Francia, donde el sistema está cosido con parches y remiendos lampedusianos, operaciones de estado que no parecen aguantar más envites. Con pocas excepciones, como la española, los viejos partidos se desvanecen. Sus votantes, de edades muy avanzadas, se están muriendo.

No está claro que el vacío vaya a ser ocupado por una nueva generación de partidos. Al menos de manera sostenida. El desgaste nos arrastra a ciclos cortísimos y a la búsqueda de alternativas cada vez más excéntricas. El axioma Andreotti (“el poder desgasta a quien no lo tiene”) deja de tener sentido y la política se convierte a toda velocidad en una profesión de aventureros y forajidos, personas sin nada que perder o sin nada mejor que hacer.

El sistema electoral y las primarias abiertas mantienen en pie el bipartidismo en Estados Unidos, pero es solo una fachada. El proceso de desafección está tan avanzado o más que en cualquier otro lugar. De hecho, según Gallup, los ciudadanos identificados como independientes -los que no sienten simpatía por ningún partido- han alcanzado un histórico 45 por ciento. Demócratas y republicanos se reparten el resto casi a partes iguales, un 27% para cada uno.

Como en Europa, hay brecha generacional —el 56% de la Generación Z no se identifica con ningún partido— y desgaste acelerado. Los pendulazos son rápidos y violentos. Si hace un año parecía que el país estaba entrando en una nueva era de consenso ultraconservador, ahora los sondeos indican lo contrario. Pero no porque haya un idilio con la izquierda, dice Gallup, sino porque se suceden votos de castigo cruzado. La constante es la desafección, el descontento.

¿Pero qué está pensando la población que no recoge la........

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