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“Muchos alumnos adoptan una actitud relajada, incurren en plagio, mantienen las cámaras apagadas y se dedican a actividades ajenas al estudio”.

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17.03.2026

Recientemente, se implementó una modificación en la Sunedu que eliminó la obligatoriedad de especificar la modalidad de estudios (virtual o presencial) en los documentos oficiales. Previamente, también se había establecido la necesidad de notificar el porcentaje de créditos cursados bajo la modalidad virtual.

Esta medida generó controversia, dado que muchos estudiantes cursaron sus estudios de manera virtual durante la pandemia y, consecuentemente, sus títulos deberían reflejar esa modalidad. Aunque hubo apoyo de las universidades, surge la interrogante fundamental: ¿por qué en el Perú la educación virtual es percibida negativamente?

Desde mi perspectiva, las carreras ligadas al área de la salud deberían mantener la presencialidad. Sin embargo, al observar el panorama internacional en otras carreras, un estudio virtual posee el mismo valor que uno presencial. Esta disparidad en el Perú parece derivar de la cultura del “más vivo”: muchos alumnos adoptan una actitud relajada, incurren en plagio, mantienen las cámaras apagadas y se dedican a actividades ajenas al estudio durante las clases.

¿Cómo abordar esta problemática? Una posible solución radica en la mejora de las plataformas digitales y la capacitación docente. Muchos catedráticos mantienen una distancia considerable con los medios digitales, por lo que prefieren las metodologías tradicionales. Adicionalmente, el creciente uso de la IA complejiza la tarea de evaluar el desempeño genuino del estudiante, aunque este es un tema que merece una exploración aparte.


© El Comercio