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Reclamación por exceso de horizonte

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23.08.2026

Reclamación por exceso de horizonte

Texto galardonado con el segundo premio en la XI convocatoria "Escribir sobre el paisaje"

Lo que queda en las manos

Tengo noventa y tres años y una queja.

El paisaje de Segovia se me mete en casa sin llamar.

Ya sé que esto no se dice. Del paisaje hay que hablar con respeto, como de los médicos y de los notarios, aunque una salga de allí sin entender nada. Hay que decir que es hermoso, soberbio, luminoso. Palabras de gente que lleva bufanda incluso en mayo. Yo no. Yo digo que es un metomentodo.

Por la mañana entra por la rendija de la persiana y me deja una raya de sol encima de la mesa. Justo donde pongo las migas del desayuno. Se conoce que le gusta el pan. A mí también, no vamos a discutir por eso.

Luego se queda mirando.

El paisaje de Segovia mira muchísimo. Tiene ese cielo enorme, sin cortinas, que no sabe guardar un secreto. Una barre en zapatillas, se rasca una pantorrilla, habla sola con la cafetera, y ahí está él, enterándose de todo desde las ventanas. Después lo va contando por los tejados, por las eras, por los caminos. Aquí no hace falta periódico: con una nube bien colocada se sabe hasta quién ha hecho croquetas.

Mi hija, la de Madrid, dice que exagero.

—Mamá, el paisaje no entra en las casas.

Claro. Como ella vive en un sexto con ascensor cree que las cosas piden cita previa.

Aquí entra todo. El frío entra. El........

© El Adelantado