menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Huele a Feria y a cera no quitada

10 0
previous day

14 de abril 2026 - 04:00

Qué bonita está ya la Feria con la portada más delgada, que parece que ha ido a la clínica Rocío Vázquez. La empresa Heliopol, que asume este año el montaje, nos ha regalado una versión del siglo XXI, pero la inmensa mayoría no se ha dado cuenta porque no hay cosa que menos guste al sevillano que acudir al real en los días de faena, no vaya a ser que tengan que echar una mano para instalar el inodoro o clavar puntillas en la caseta familiar. ¿No se elaboran desde hace unos años las torrijas más pequeñas, los pestiños inspirados en el minimalismo y todos los dulces en un tamaño mucho menor que el tradicional? Pues Heliopol ha hecho con la portada como doña Laura Robles con los postres: apostar por una versión de menor tamaño. Que ya dice cierta marquesa que poner mucha comida en la mesa es de gente cateta. Portadas gordas, no. El Ayuntamiento anuncia que este año habrá treinta y tres cámaras de video-vigilancia, estará desplegada la Guardia Suiza del alcalde Oseluí –los conocidos como boinas rojas– y el tranvibús llegará al real. Esto último si que es importante, porque es poco todo lo que se haga para potenciar el transporte público a la Feria. Monteseirín ya barajó en su día el uso del río con una flota de catamaranes. Hasta ya está lista la calle nueva de la Feria, que es la prolongación de Pepe Luis Vázquez, un trocito con el que se gana una vía de evacuación hacia la Avenida de Juan Pablo II. Callejón con salida Manolo Alés, banderillero de Oseluí, se le podría poner en el rótulo, que nunca nos acordamos de los hombres de plata. Tanto hablar de la Feria y parece que se nos ha olvidado recoger la cera derramada en Semana Santa. ¿Para cuándo la máquina quita-cera en Sierpes, la Plaza del Salvador, las Cuestas del Rosario y el Bacalao, San José, Santa María la Blanca, etcétera?

La empresa LipaSanz ha debido empezar por los barrios y se ha olvidado de las zonas por donde pululan nuestros amos y señores los turistas, dicho sea a lo Mañara. El caso es que hay cera como nunca porque, no se olvide, han salido las 71 cofradías previstas, más alguna pirata. En algunos balcones todavía lucen las colgaduras. La culpa es del super-gerente Torreglosa, que no quita la cera y, claro, hay quienes dejan esos adornos de estilo Camelot que estamos deseando que sean retirados. Como no hace calor, la cera sigue sólida. Mejor para evitar las caídas, pero haría bien el Ayuntamiento en exhibir la pieza selecta de la infantería municipal: la máquina del agua presión. En cambio, los palcos han sido retirados con puntualidad. Hasta el aglomerado de asfalto se ha quitado en unas labores finales que eran un canto de Valdés Leal. In ictu oculi. Todo en un abrir y cerrar de ojos. Todo, menos la cera, que queda como lágrimas por el gozo vivido y no atrapado.

También te puede interesar

¿Pero Hungría no era una dictadura fascista?

Carlos Navarro Antolín

Huele a Feria y a cera no quitada

Soltando lastre: de Bach a Boney M.

Enrique García-Máiquez

El Circo de la Luz llega a Sevilla con un espectáculo único

Objetivo: ganar la guerra informativa

Presto ya el escaparate

Vuelco electoral en Hungría


© Diario de Sevilla