Ribera Navarra: esa gran desconocida
Son ya varios años como presidente de AER participando en diferentes foros en los que toca reflexionar sobre nuestra Ribera y, conforme profundizo en motivos y razones, me siento cada vez más bicho raro (o igual no). Trataré de explicar por qué. En todo este tiempo he descubierto que el tejido empresarial de la Ribera ha sido históricamente una tierra de emprendimiento, trabajo y capacidad de adaptación. Gracias al esfuerzo de generaciones de agricultores, empresas, personas e instituciones, hemos construido un territorio dinámico que hoy representa uno de los principales motores económicos de Navarra. Un dato basta para entenderlo: el 30% de las empresas navarras de más de 20 personas trabajadoras están aquí, cuando apenas representamos algo más del 18% de la población. El dato habla por sí solo. Lo que más me llama la atención es que este desarrollo se ha producido de forma prácticamente endógena, sin un plan especialmente definido ni alineado. Da la impresión de que ha sucedido porque tenía que suceder. Y cuando decía que me siento bicho raro es porque cada vez me incomoda más el ruido habitual que se escucha por estos lares: “somos de segunda para los de Pamplona”. No porque la frase no tenga a veces parte de razón, sino porque si queremos ser más, tendremos que ser nosotros quienes lideremos los cambios y no dejar nuestro futuro en manos de un dios menor. Y en ese terreno veo más discurso que acción. Aun así, aquí estamos.
Por eso desde AER nos movemos. Queremos que la Ribera lidere su futuro como parte importante -porque lo es- de un proyecto conjunto llamado Navarra. Queremos que los agentes relevantes remen en la misma dirección y no únicamente en función de intereses particulares, económicos, políticos o sociales. Como suele decir un........
