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Salud, la nueva esclavitud

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02.04.2026

Opinión | Escrito sin red

Salud, la nueva esclavitud

Salud, la nueva esclavitud / Jesús Prieto

Antes, hace algunos años, la gente se preocupaba por la salud, claro, pero era una cuestión que se enfocaba más o menos con un talante fatalista. Excepto unos cuantos alemanes pudientes que, a principios del siglo XX, frecuentaban balnearios y se aventuraban en exóticas disciplinas nutricionales, el común de la gente seguía los hábitos en el comer que habían adquirido bajo la dirección de madres y abuelas, que cambiaban según las estaciones del año en las que la naturaleza ofrecía sus productos. No había frigoríficos, se compraban los víveres día sí día no en las tiendas, se cocinaba con gas o carbón y se compraba hielo para tener agua fría y conservar en la nevera un día o dos los alimentos. Cuando uno se sentía mal, acudía al médico, y cuando el mal se agravaba, lo normal era morirse. Ahora ya nada es igual. Las madres ya no cocinan o cocinan poco, trabajan por cuenta ajena, como los hombres. Adiós a la cocina estacional y a los platos de cuchara, a la coca dulce de pimientos asados, a las berenjenas al horno, a las empanadas de musola, al tumbet, a croquetas y albóndigas, a todo aquello que sólo habita en la memoria. Hola a los platos procesados de las grandes superficies, hola a la comida encargada por teléfono, a la comida basura. Hola a la diabetes, al cáncer, a enfermedades del corazón, al alzhéimer que planea sobre las cabezas de los sexagenarios. Hola al mandato de la salud, porque nuestro estilo de vida civilizado nos está matando como nunca.

Cuando te despiertas empujado por el cortisol, tienes que hacerlo de acuerdo con el biorritmo sincronizado con el sol. Hay que saludar al sol naciente de luz azul que reduce la melatonina, activa el cortisol que te da energía y la serotonina que te da felicidad. No debes tomar café inmediatamente porque tu sangre está espesa y........

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