Secuestrar la política: jueces y democracia
Secuestrar la política: jueces y democracia
Imagen de un colegio electoral. / Europa Press
La acción política, concretamente la democracia representativa, se ejerce a través de los diversos procesos electorales donde los ciudadanos tenemos la posibilidad de elegir entre diversas propuestas políticas y candidatos cuyos resultados conforman las mayorías parlamentarias, que posibilitan la formación del poder ejecutivo, léase gobierno, y la aprobación/rechazo de propuestas legislativas.
Atravesamos una crisis política. Sin duda es un hecho constatable que existe un clímax, un estado de ánimo de malestar social y de desarraigo político provocado por los «comportamientos y malos usos» de las instituciones representativas (los Parlamentos) convertidas en simples campos de batalla; y del ejercicio del poder ejecutivo (los Gobiernos), gestionando la res publica no siempre en favor de la ciudadanía. Tal desorden político se visualiza en los partidos que pierden representatividad y capacidad de intermediación, convertidos en puras máquinas electorales. El desorden político se explica (no se justifica) también por otras tendencias: por la menguante participación electoral en el mundo; por el aumento de la polarización y la volatilidad; por un pesimismo generalizado sobre el futuro; por la percepción extendida de que los políticos tradicionales no se preocupan de lo que piensa y quiere la ciudadanía.
El pleno del Congreso de los Diputados ha vivido esta semana una jornada histórica, aunque no precisamente por sus mejores razones: el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido a petición propia para dar explicaciones sobre la avalancha de causas judiciales que rodean a su entorno más cercano. Ábalos y Koldo García, con penas........
