Pasar de una civilización toda adictiva a otra coherente, sana y sustentable | Por: Frank Bracho
Frank Bracho – 11 de agosto de 2025
El repudio contra todo primitivo capo-narco, por lo de la cocaína y el fentanilo, y sus usuales insaciables imperios delictivos, está bien ganado y merecido.
Pero, ¿lo son todo? ¿O hay muchas más incongruencias alimentando lo anterior?
¿Qué decir sobre las manguangas de la hidrocarburos-adicción, oro-adicción o tierras raras-adicción, para estar hoy plenamente a tono?
¿Y qué tal la casino-adicción, esa arrasadora ludopatía que tanto aborreció Bolívar por los vicios en tal sentido de su sobrino Anacleto? Un sello también, por cierto, de la fortuna personal de un caudillo de una gran superpotencia norteña.
O la enajenada golf-manía, a la que ha recurrido dicho mismo caudillo en Escocia, magnate dueño de un imperio de 18 campos de golf a lo largo del planeta. Esta adicción es uno de los mayores usuarios de agroquímicos y agua, para mantener sus siempre verdes campos, por su afición al monocultivo de la grama. Otro sello del norteamericanismo de hoy para el mundo.
O la........
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