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Alegría de la Tierra. Oda a nuestro campo venezolano | Por: María Sara Vivas Araujo

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23.04.2026

Por: María Sara Vivas Araujo

“De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo… Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”. Jorge Luis Borges

“De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo… Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.

Evocar el libro en su día, es recrearnos en sus orígenes y, de una vez, remontarnos a las antiguas civilizaciones para visualizar sus subjetividades y sus desafíos. Unidos desde el principio, hombre y mujer, cual yunta en armonía, labran su mundo de posibilidades avanzando sincronizados y fortalecidos. En este contexto los libros a nuestro alcance nos revelan que, el medio de comunicación fue exclusivamente oral, es decir, el verbo y la simbología, expresiones logradas a través de dibujos en paredes y cuevas. Y, así les iba, hasta que, surgió la agricultura y la ganadería, nuevos sistemas de notaciones, de escritura, innovaciones que cobraron un flujo mayor en la comunicación.

Celebrando el libro como el más fecundo invento del ser humano. Es un convencimiento de que, el libro funciona como la memoria escrita de los adelantos y evolución, heredad de la civilización. Nuestro ilustre pensador, Mario Briceño Iragorry, político, ensayista, humanista; Maestro, hijo de Trujillo, “Tierra de María Santísima”, escribió, Alegría de la Tierra, Pequeña Apología de Nuestra Agricultura Antigua, texto que salió a la luz en 1952; contentivo de una serie de artículos, los cuales, habían sido publicados en la prensa. Esta maravillosa compilación de admirables odas, ennoblece los productos cultivados en el campo venezolano. Don Mario, en un despliegue de virtuosismo escritural, nos conversa con orgullo y, también, con inquietud acerca de la actividad agrícola en Venezuela. Comprensible su “angustia ante la incapacidad de Venezuela para enfrentar los retos de la modernización”.

Don Mario advertía con ímpetu que la agricultura era presa de las importaciones, actividad que en la actualidad enfrenta, a pies juntillas, los desafíos estructurales que impactan en negativo al agro, por esa misma razón, y otras más complicadas, todavía. Pasado y presente, en detrimento del crecimiento, la prosperidad. Los agricultores se erigen con su bondad y alegría, plenos de integridad, recio carácter y personalidad ante situaciones tan desdeñadas. No prestarles atención es negarle a la mesa de cada familia venezolana, una alimentación balanceada.

Don Mario, en Alegría de la Tierra describe y acompaña con........

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