Pobres en el día del libro
Creado: 22.04.2026 | 06:00
Actualizado: 22.04.2026 | 06:00
Siempre con los débiles; siempre con los pobres, que somos la sal de la tierra, según constató Mateo, el mejor de los cuatro escribanos de cabecera de Cristo; el mejor notario para levantar acta de aquellas sobremesas inspiradoras, el más fino con la prosa. Si en vez de relator de las sagradas escrituras hubiera sido cronista de periódicos y tal, Mateo dedicaría reportajes en un día como ese de mañana a la gente que aprovecha para aricar la huerta, pintar la valla, retejar el chamizo, hasta cortar la leña (si la ley de los supremacistas lo permite aún), con abril a punto de vomitar toda la hoja del esófago después de que aquel aguacero del sábado noche arregló el desfase hídrico de los últimos tres meses. Reportajes ambientados en los grandes almacenes de Pola de Siero donde hace ya casi dos décadas que nos enseñaron a los leoneses a disponer de ventajas del primer mundo con una llave allen. Pobres, némesis de élites que protagonizan los relatos oficiales de fiestas patronales infladas a base de subvenciones, la cara b de las paguitas, que no atraen a pobres leoneses, más dados a subir a La Virgen del Camino, por ejemplo, para hacer constar que san Froilán y la ermita, el lobo y el burro, no fue una casualidad en la lista de fervores. Tal día como mañana acrecentó la empatía entre cazurros, que hasta que nos quitaron el tren de la Ruta de la Plata el 23 de abril casi ni fu ni fa, entre lo poco que solíamos leer los pobres y el retraso que suele traer la floración en esta latitud. Luego, vino el espoleo del padrón y ese orgullo de pertenencia que tenemos hasta los pobres para ponernos del lado de los acaudalados de aquí aquel mismo día que el poder les hincó el diente por abrir el comercio en vez de santificar la fiesta y vender embutido a los turistas que suelen cerrar la Semana Santa con la tradición de cargar el maletero. Fue un capricho y un apuro de la luna de primavera que el sábado santo y el día de las letras hispanas coincidieran en aquel 23 de abril, aquel día cuando nos dimos cuenta de que los pobres leoneses estábamos dispuestos a dar la cara por los ricos leoneses, aunque los políticos que viven y se rebozan en esta encomienda no supieran explotarlo en las urnas.
