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Un hermano de fila…

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21.03.2026

Creado: 21.03.2026 | 09:23

Actualizado: 21.03.2026 | 09:23

Hace unos días, en una sobremesa, me recordaba Carlos que hace 27 años cuando le nombraron, por primera vez, responsable de una publicación cofrade, le dije que ya era hora. Eso mismo le manifesté cuando me enteré de su nombramiento como pregonero. Y es que Carlos García Rioja merecía el atril de los sueños casi desde su nacimiento como papón.

Carlos, si a él le preguntáramos, es un hermano de fila, de los que, sin ruido, arriman el hombro sin pedir nada a cambio. Pero no es cierto. El hermano Rioja es un infatigable investigador de recuerdos, bucea -casi desde niño- en papeles, periódicos, estampas fotográficas y hasta en algún contenedor que le ha hecho ser, quizás -con un manifiesto síndrome de Diógenes cofrade- una de las personas que más documentación posee de nuestra Semana Santa. Y no sólo la mantiene en anaqueles y estanterías ordenadas, no. La cuida en su atenta cabeza cofrade de tal modo que, hoy por hoy, Carlos es la auténtica enciclopedia viviente de una Semana Mayor de la que está enamorado sin remedio. El hermano Rioja ha luchado por la Semana Santa leonesa en todo lugar y sitio. Y lo hace -y lo hará- siempre desde la humildad. Más que con afirmaciones, con preguntas a su interlocutor como si quisiera pedir permiso. No será extraño, por tanto, que esta tarde en la platea del Auditorio se encuentren cofrades de media España para abrazar a Carlos. Nuestro humilde pregonero, desde la Asociación La Horqueta que presidió muchos años, cambió la forma de ver nuestra Semana Santa. Organizó actos que aún se recuerdan y que se imitan -normalmente con poco éxito pues en muchas ocasiones falta el corazón, ingrediente imprescindible- como las Jornadas de Exaltación Vísperas o las presentaciones en la calle de la marca más conocida de La Horqueta, “Papones de Acera”. Fue el impulsor de las primeras esculturas cofrades en nuestra ciudad, los Papones de acer@, y un incansable buscador de la excelencia en las publicaciones que ha dirigido de las que, por cercanía temporal, merecen destacarse la Revista Pregón y el “Guion” que en la reciente época dorada de nuestra Junta Mayor dirigió, como siempre, sin alharacas. Incansable comunicador, sus ponencias han sido disfrutadas en muchos de los encuentros y congresos celebrados por todo el territorio nacional. Sus fotos -a pesar de que ahora ha dejado la cámara aparcada- han ilustrado libros y presentaciones. Su ágil, amena y culta escritura ha engrandecido publicaciones de toda índole. Su narrativa, también ha merecido algún premio. Y a pesar de todo, Carlos sigue siendo ese papón de fila que acaso dé la mano al espectador con el rostro oculto bajo el capillo, intentando convencer al papón de acera que hay que acercarse a nuestra Semana con la mente abierta y de corazón. Con la mirada de un niño como la de Carlos. Sin maldad. Sin aspavientos. Con ternura. Es probable que Carlos cuando esté frente al atril, sonría para sus adentros pues su mayor obra -que sigue escribiendo día a día- es que Olga, Daniela y Javier sigan raseando con él al compás de sus palabras y de su pasión por la Pasión. Hoy más que nunca: tuya es la palabra. ¡Ya era hora, Pregonero!


© Diario de León