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Razones para reír

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07.04.2026

Creado: 07.04.2026 | 06:00

Actualizado: 07.04.2026 | 06:00

Leo en este periódico que el psicoterapeuta leonés Javier Santos ha publicado El caballero de la empresa andante (Media Luna), un ensayo sobre la odisea de ser autónomo sin perderse en el camino. En la cubierta vemos a don Quijote con Sancho, el primero sobre una bici y el segundo en vespa. ¿Se dirigen a pagar las cuotas? ¿Serán manteados por el banco? Pobres. ¿Los vapuleará una hipoteca insaciable? Ya saben, blues del autónomo. ¡Con el papeleo hemos dado! El lenguaje es misterioso, si decimos de alguien que es un quijote le halagamos, pero si a sus proyectos los calificamos de «quijotadas», entonces, estamos vaticinándole chascos y varapalos. En efecto, qué misterioso es el lenguaje. En la novela de Cervantes el escudero hace amagos de rebelión currante: ¿aquí cuándo se cobra? ¿qué hay de mi ínsula?... aunque luego le ganaban el afecto y la lealtad. Lo importante es tener trabajo y que te guste. Así de sencillo, así de difícil. Y que luego, puesto a ello, no venga un listo —o una lista, claro— y te chafe el disfrute. Aunque como proclama Jamey Jhonson en su canción What you answer to: «no es como como te llamen/ sino a lo que respondes». Ni esclavo, ni amo. En esto de columnismo, fui y aún soy un juglar de columnas. Escribir sigo percibiéndolo como acto de amor al lector. Siempre recibes de él más de lo que le das. Pude ser mejor, pude ser peor. Lo importante es llegar. Palabra de jubilado.

El cantante y compositor leonés Polo Nández ama lo que hace, y acaba de tener un llenazo en la sala madrileña Galileo. Brindo por sus logros. Es un ejemplo para la juventud con vocaciones artísticas. Todos los artistas son emprendedores. Pero no basta con el tesón, hay que tener valía. Y él la tiene.

Cuando Cervantes advirtió que del teatro no podía vivir trabajó en Andalucía, requisando grano y aceite para la Corona, también como recaudador de impuestos atrasados. Viajaba en borrico a los pueblos, pobres posaderas las suyas. El Quijote debió de escribirlo sobre un almohadón. Trabajó, pues, como asalariado y después por cuenta propia. Pero no tengo la menor duda de que, antes y después, nunca le faltaron ocasiones para celebrar la vida. El trabajo es también tu mirada. Palabra de jubilado.


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