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El papel clave de la mujer rural en el ámbito de la despoblación

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Creado: 13.04.2026 | 06:00

Actualizado: 13.04.2026 | 06:00

La despoblación es un fenómeno que asola el sur de Europa especialmente en países como Portugal, España y sur de Italia y que es conocido en España como el fenómeno de la “España Vaciada”. Es un proceso demográfico y territorial en el que una zona pierde habitantes de forma continuada llegando a niveles que ponen en riesgo su viabilidad social ,económica y ambiental. Actualmente, cerca del 90% de la población española vive en solo el 30% del territorio, concentrándose en Madrid, litoral costero e islas, mientras que el 84% de la superficie de España solo alberga al 16% de la población. Tres de cada cuatro municipios españoles han perdido habitantes en la última década siendo las regiones más golpeadas Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, Asturias y Galicia.

La marcha de los habitantes del medio rural a la ciudad no es un evento reciente, sino el resultado de décadas de factores acumulados, el éxodo rural iniciado en los años 60 con la industrialización, el déficit de servicios básicos, la brecha digital, el envejecimiento y la baja natalidad que reduce la tasa de reemplazo generacional y la tendencia mundial de la población a concentrarse en las medias y grandes ciudades, donde el modelo de vida urbano gana por goleada al modelo de vida rural. Esto conlleva importantes consecuencias no solo para el territorio que se vacía si no para toda la región y por extensión para un País, consecuencias económicas, se pierden recursos naturales, agricultura y ganadería, que son la base de la alimentación y de nuestra soberanía alimentaria; consecuencias ambientales, la falta de uso y manejo del suelo, de la masa forestal así como de la ganadería extensiva por la ausencia de población, aumenta drásticamente el riesgo de grandes incendios forestales y la pérdida de paisajes milenarios, como los pastos de diente en la Cordillera Cantábrica o los paisajes cerealistas del sur de León; consecuencias socioeconómicas, ya que se produce un sentimiento de olvido y desatención que sigue agravando la situación del medio rural. Sin embargo existen diversas estrategias en marcha a nivel estatal, regional y provincial para intentar revertir esta tendencia, descentralización de entidades y administraciones públicas, el traslado de sedes de instituciones estatales a ciudades más pequeñas para fijar talento y crear empleo, incentivos al emprendimiento, programas de arraigo familiar, mejora de la conectividad y generación de mayor porcentaje de teletrabajo, programas para facilitar el acceso a la vivienda en núcleos rurales entre otras medidas. Si hablamos de la provincia de León más concretamente, la despoblación es un fenómeno crítico que ha llevado a la pérdida de más de 100.000 habitantes en los últimos 30 años, aunque datos recientes de 2025 muestran un ligero repunte, la tendencia estructural sigue siendo de declive en la zona rural. León es la segunda provincia de España con mayor caída poblacional en el último medio siglo y solo un cuarto de los municipios de la provincia supera los 1.000 habitantes, evidenciando una fragmentación territorial extrema superando el envejecimiento el 25% en muchas comarcas, lo que dificulta el relevo generacional, La despoblación no afecta por igual a toda la provincia, cebándose especialmente con los municipios de la montaña y el entorno rural más alejado de las cabeceras comarcales. La despoblación sin duda tiene nombre de mujer, pero paradójicamente, el medio rural está cada vez más masculinizado, el medio rural genera anualmente centenares de exiliadas rurales, ya que las mujeres son las primeras en abandonar los pueblos, lo que acelera el colapso demográfico, sin mujeres, no hay niños; sin niños, no hay relevo generacional. A día de hoy el éxodo rural es selectivo, el 60% de los jóvenes que se van de los pueblos son mujeres con estudios superiores, en algunos municipios de menos de 1.000 habitantes, hay hasta 120 hombres por cada 100 mujeres y en cifras de emprendimiento el 54% de los emprendedores rurales son mujeres, frente al 46% de hombres, lo que demuestra su papel como motor económico alternativo. La recuperación del medio rural pasa obligatoriamente por el apoyo real e institucional a las mujeres, cuando una mujer decide quedarse o emprender en un pueblo, las probabilidades de que se asiente una familia completa aumentan exponencialmente, además en los nuevos emprendimientos las mujeres rurales están liderando la innovación, la transformación de productos tradicionales y ventas con modernas técnicas de mercado, crean proyectos de turismo sostenible y servicios digitales. Para seguir generando riqueza y construir nuevo tejido social se necesitan crear políticas efectivas que permitan visibilizar el papel de la mujer en el medio rural, acortar la brecha laboral y generar redes de apoyo institucionalizadas; es la conciliación y la maternidad sin duda, unos de los grandes cuellos de botella del medio rural. Si un territorio quiere sobrevivir, debe ser un lugar donde las mujeres puedan: trabajar, emprender, criar, participar en la vida política y social y vivir con dignidad y oportunidades. Sin nosotras, no hay futuro, en este tablero, las mujeres somos la pieza clave, no por romanticismo, sino porque los datos y la experiencia muestran que donde las mujeres se quedan, los pueblos viven.


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