De silencios y virajes políticos
Detalle de una avión en la plataforma del aeropuerto de Ibiza. / Toni Escobar
La riqueza léxica del ibicenco incluye un refrán que define con precisión aquellos proyectos que se inician con excesivo ímpetu y acaban por no llegar a ninguna parte: ‘arrencada de cavall i parada d’ase’, que vendría a significar ‘arranque de caballo y parada de asno’. Este dicho popular, que como tantas expresiones ibicencas está en desuso, es aplicable a todo tipo de circunstancias. También a las críticas gruesas que se vierten como primera reacción ante determinado anuncio y a las que, a menudo, no siguen la insistencia, la perseverancia, ni la contundencia que cabría esperar.
Me viene a la memoria, por ejemplo, una afilada crónica de José Miguel L. Romero sobre el pleno de debate de política general, celebrado en el Consell Insular de Ibiza en julio del año pasado. En ella recogía unas palabras del vicepresidente, Mariano Juan, en las que afirmaba, literalmente, que «esta isla no puede soportar más población, ni de temporeros ni fija», apostillando después que «el reto está en ajustar nuestra actividad económica y laboral a nuestra capacidad como isla».
A raíz de estas declaraciones y algunas más realizadas por otros........
