¡Que no pare la fiesta!
Pues sí, el Papa ya se ha ido. Para algunos, las 48 horas han pasado volando y a otros les han parecido eternas. El olor a santidad se diluye de las calles de Barcelona, los jóvenes creyentes cuelgan sus vídeos en las redes —plegarias atendidas— y en las calles del Gòtic y la Ribera los ladrones en patinete ya vuelven a tirar de cadenas de oro, relojes y móviles. Los turistas de siempre siguen haciendo cola frente a la Casa Batlló, el Parc Güell y la Sagrada Família...
Entretanto, en las tiendas de souvenirs y supermercados 24 horas (que, en el........
