Elías Bacallado Hernández, o la virtud de la contención
Elías Bacallado Hernández era un hombre austero. La contención era su seña de identidad, su manual de estilo para estar en el mundo. Había que tirarle un poco de la lengua para entenderle bien, porque los motivos de su forma de ser estaban en su biografía. Yo lo conocí cuando él ya era presidente del consejo de administración de Canavisa, empresa matriz del periódico en el que trabajé durante 14 años y al que siempre consideraré mi escuela y mi casa. Pero debido a esta secuencia temporal tengo que aclarar que me faltaba entonces mucha información pretérita.
Era cuando hablaba de su vida cuando uno empezaba a entenderle. Sin ningún afán de notoriedad, con ese tono siempre mesurado que aun así dejaba espacio para un humor socarrón, Elías te hablaba sobre sus años de emigrante en Venezuela, tiempos de esfuerzo y privaciones, o sobre su regreso a Tenerife para jugar un papel en los inicios de la democracia. Siendo, como fue, uno de los fundadores de la Agrupación Tinerfeña de Independientes, embrión del moderno nacionalismo canario,........
