Riqui-raca, papá
Me animo a escribir estas líneas sobre la figura y la obra de mi padre, fallecido hace unos días, porque mi gran maestro merece esta señal de gratitud, pero, sobre todo, porque tengo la certeza de que este comentario puede aliviar a quienes -como mis hermanos, mi familia, nuestros seres queridos y yo- hemos compartidos su dolor y sufrimiento.
Mi padre, Isidro Pitti, administrativo de Justicia y agente de Seguros, fue un gran trabajador; un hombre dedicado en cuerpo y alma a sus tareas profesionales, que trabajaba de sol a sol, para darnos -a mis hermanos y a mí, cuatro hijos- la formación que nos permitió encauzar nuestras vidas.
Más allá del aula, mi progenitor fue un hombre recto, honrado, justo; inflexible en la orientación de nuestra educación. Él quiso que yo me licenciara en Derecho, porque, tratando diariamente con abogados y jueces en los juzgados en los que laboró, pensaba que ésta era la mejor salida profesional para mí. En este aspecto, no lo pude complacer. Desde niño sentí........
