Terremotos en Venezuela y sacudidas políticas en España
La palabra terremoto tiene significado propio. Y significa lo que ha pasado en Venezuela, en La Guaira, en Caracas y varios estados. Luego están los terremotos políticos. En España acaba de suceder uno ahora mismo.
Hablemos primero de Venezuela, de la desgracia. Hay muertos canarios bajos los escombros. Más de 50.000 desaparecidos, según la ONU. Las calles que recorremos en vida se vuelven fosas comunes tras los seísmos, donde todos, por cierto, somos iguales, no se nos mira la nacionalidad o el color de la piel, esos dogmas de moda que imponen quienes gobiernan como si nunca fueran a morirse.
Tiene la muerte que venir a poner las cosas en su sitio, a restaurar el sentido común. Porque en España muchos de la misma cuerda reniegan del perverso migrante venezolano que se beneficia de la regularización. Hoy resulta paranoico y saludable ver a Trump volcándose en auxilio de las víctimas de un país que antes bombardeaba, porque ahora lo considera un protectorado y lo mima y le esquilma el petróleo, como asfixia a Cuba hasta el día que la someta y proteja como una mascota si un temblor la descalabra como este doblete sísmico ha hecho con Venezuela, el mismo miércoles que EE.UU. inauguraba los festejos........
