Murano
Cada vez que voy a Venecia (antes, casi cada año) me acerco a Murano, a ver trabajar el vidrio o a comprar algo, pero algo barato, nada del otro mundo. El vaporetto cruza deprisa la Laguna de Venecia y se planta en la isla, donde vive desde luego más gente que en La Graciosa. Cada vez que iba a Murano me regalaban un caballito de cristal, como cebo para que me comprara un espejo carísimo. No he adquirido espejo alguno, pero sí he aceptado los........
