menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Noelia es un espejo

12 0
27.03.2026

27 de marzo 2026 - 03:09

Nuestro sistema judicial, nuestros servicios sociales y sanitarios, nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, nuestro sistema educativo e incluso nuestra hacienda pública se basan en una idea central: garantizar servicios, derechos y cuidados a la ciudadanía. Bien es cierto que todo acompañado de una enorme carga simbólica, que es lo que llevó a Althusser a hablar de todos ellos como «Aparato Ideológico del Estado». Al mismo tiempo que nos sirven, nos vigilan, nos controlan, dictaminan lo que está bien y lo que está mal muchas veces a merced de intereses que no siempre están al servicio de las personas.

Dejando a un lado el análisis sociopolítico, que hoy no toca, lo cierto es que cuando una niña pequeña no tiene un entorno que le dé los mínimos cuidados, la mínima manutención, atención y cariño por parte de su familia, es el estado quien asume su tutela. Así debe ser. La teoría es «recuperar» a esa niña y que tenga una posibilidad de salir adelante en la vida. Si años más tarde esa misma chica (ya mayor de edad) es violada, debe tener un entorno que le anime a denunciar, debería haber un sistema que de manera automática actuara, de manera fulminante, contra quien realiza la violación. Esa niña abandonada no se vio con fuerzas para denunciar, y menos aún cuando poco después es víctima de una violación grupal. ¿Por qué no existe un sistema que de manera automática denuncie, actúe, proteja, consuele y dé justicia? ¿qué clase de entorno, profesionales, legislación y servicios sociales tenemos? ¿Tampoco los servicios psicológicos ni psiquiátricos de la sanidad pública son capaces de volcarse con este caso, dar estímulos, proporcionar familias, grupos de apoyo, terapias de diverso tipo? Cuando más adelante, víctima de la desesperación, buscando una solución extrema para no sufrir más, esa misma chica se intenta suicidar, ¿sigue su curso normal en salud mental, con los recursos públicos estrictamente sanitarios, hospitalarios? En una sociedad como esta que (siempre con dinero y recursos) es capaz de sacar adelante casi cualquier caso, por difícil que sea, ¿no había recursos para ella?

No es momento de juzgar, no es momento de opinar, la ética y la moral deben aplicarse en el día a día, en la manera en que nos cuidamos y nos tratamos, no solo cuando la realidad nos pone entre la espada y la pared. Es momento de respetar el dolor y el sufrimiento… y plantearnos que Noelia es un espejo social. ¿Nos gusta lo que vemos al asomarnos?

También te puede interesar

Ni es cielo ni es azul

Maíllo, en el guirigay

Montero, un pésimo comienzo

De ministro oyente a número dos del Gobierno

La capacidad de la red eléctrica colapsa en Andalucía

Almería ante el cambio climático: justicia ambiental o resignación al desastre


© Diario de Almería