El Tío Sam
17 de marzo 2026 - 03:06
El PP es el partido de la guerra. No solo desde aquella foto de las Azores en que Aznar rindió tributo y sumisión al gran jefe americano. Antes, mucho antes –la Historia es maestra, siempre lo digo–, la burguesía colonialista española perdió Cuba y Filipinas por echarle al problema cojones en vez de cabeza y modernidad. Los norteamericanos hicieron entonces algo parecido a lo que están haciendo ahora: geo política por medio de las armas. De nada sirvieron los cojones ante los acorazados, ni los pobretones uniformes de rayadillo ante los bien equipados soldados estadounidenses, ni la crueldad para con los indígenas ante los que se autoproclamaron salvadores del pueblo de Cuba. Sirvió el dinero, la riqueza y el poder del Tío Sam, que no quería tener esa isla tan cercana a Florida en manos de un país de segunda como era y ha sido siempre España. En aquella ocasión la burguesía española estuvo por la guerra y no por la diplomacia ni por el diálogo. Calculó mal su potencia y la del enemigo. Perdió aquella guerra como las ha ido perdiendo ya todas desde entonces, excepto la que promovió contra su propio pueblo en 1936. Porque luego se embarcó en otra guerra colonial en África para defender los intereses mineros del rey y su camarilla. Y cayeron 9000 soldados de reemplazo en el Desastre de Annual en 1921. Luego vino el desembarco de Alhucemas, pero estaba escrito que Marruecos sería independiente. Y fue Franco el que tuvo que reconocer esa independencia en 1956. Igualmente, tampoco sirvieron el patrioterismo y las proclamas –los cojones– cuando la Marcha Verde en 1975… y Marruecos se anexionó el Sáhara Occidental. La derecha siempre estuvo, en cada ocasión, por la guerra, nunca por la negociación. Únicamente le sirvieron los cojones, con la ayuda nazi y fascista, para guerrear contra su propio pueblo. La Historia es maestra.
Ahora, la historia se repite. La derecha está con Trump, ese Hitler de nuestro tiempo. Está por la guerra, que es estar contra la legalidad internacional y a favor de la ley de la selva, la ley del más fuerte. Siempre lamiendo las botas del gigante americano. Y siempre dispuesta a sacrificar cuantos jóvenes sean necesarios para mantener sus intereses económicos a la sombra del poder ajeno del Tío Sam, tenga razón o no, eso es secundario. Lo que importa es estar bajo su paraguas. En eso no hay patria. Hay miedo. En eso solo hay codicia. Y van...
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