EL ESTADO DEBE MORIR, columna de Martín Santiváñez
Hay una especie de discurso suicida y demagógico que escucho por parte de cierta clase política que aspira a detentar el poder. Tal discurso, en su versión edulcorada, se dedica a despotricar contra el Estado sin ofrecer soluciones realistas y, en su manifestación radical, pretende la reducción del Estado hasta su práctica irrelevancia. Sabemos que en elecciones la demagogia y el suicidio van de la mano y convierten a los candidatos en aprendices de brujos que no........
