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No al reduccionismo de la fe

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16.04.2026

1.

Uno enfatizaría que estamos ante otra bravuconada de un líder que se cree el emperador del mundo, y no admite que alguien lo cuestione. 

Otro puntualizaría que se trata de una distracción más, como lo es la misma guerra contra Irán, para alejar la atención de las complicaciones que él tiene en el escándalo Epstein

Un tercero afirmaría que así es como se hace política en estos tiempos, y así es como ganó la presidencia norteamericana para un segundo mandato.

2. 

Es cierto que Trump no tiene enemigo aborrecido, y lo mismo se enemista con el máximo líder de la iglesia católica, que con su base evangélica y religiosa -la imagen en la que se retrata a sí mismo como Jesucristo fue considerada como blasfema-; también insulta a comentaristas ultraderechistas estadounidenses, como Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candance Owens y Alex Jones, a quienes tacha de limitados intelectualmente; se enemista con sus votantes, molestos por el aumento de los combustibles; y hasta agarra pleito con la Europa conservadora.

3. 

Todo gira en torno a la innecesaria guerra contra Irak, que según muchos analistas va perdiendo. 

Más de la mitad de los norteamericanos no la aprueban y ni siquiera los mercados, siempre nerviosos y a la alza o a la baja de manera estrepitosa, dependiendo de las declaraciones y arrebatos trumpianos, ahora son cada vez menos reactivos. 

Los inversionistas ya se refieren al parlanchín ocupante de la Casa Blanca como un TACO (Trump Always Chickens Out - “Trump siempre acaba rajándose”), y comienzan a no hacer caso a sus bravatas.


© Detona