Soy abertzale (III)
Soy abertzale, nacionalista vasco, de EAJ-PNV. Continuaré trasladando el porqué. Dialogaré conmigo mismo sobre el ayer, el hoy y el mañana del nacionalismo vasco y de su (mi) contenido. Apuesto así por la negociación y el pacto en la búsqueda de formalizar un nuevo status político que desemboque en un nuevo modelo de relación con el España. Creo que el pacto en el seno sociedad vasca y el posterior con el Estado con el objetivo de hacer de Euskadi cada vez más nación política y cívica, decidiendo y pactando, sin imponer ni impedir, es el único camino proactivo a recorrer. Creo en una Euskadi con alma y, en un autogobierno que nos acerque a todos las tierras vascas, pienso en Navarra y en Iparralde. Apuesto por un mayor y mejor autogobierno para Euskadi, apuesto por actualizarlo y que conecte más y mejor con las nuevas generaciones.
El mío es un nacionalismo democrático vasco moderno, de ciudadanía, abierto, europeísta y pactista, inclusivo e integrador, pragmático y solidario y generoso y justo con los más necesitados. El mío es un nacionalismo que continúe vertebrando la sociedad vasca y que mira al futuro. Pacto con el Estado, pacto recíproco y de garantías, bilateralidad efectiva, lealtad, respeto, acuerdo, cooperación, reconocimiento mutuo, interdependencia en espacios de actuación compartidos. Hablo de cosoberania. Es la libre adhesión y la relación amable con España.
Somos un Pueblo pequeño, y en la defensa activa histórica de nuestra voluntad e identidad de querer seguir siendo hemos necesitado de la inteligencia, la astucia y la sabiduría política, para el pacto y la negociación. Subrayo, aunque me repita en algunos conceptos, lo hago por ser claves a mi modo de ver. Defiendo como principio fundamental en mi personal definición ideológica el reconocimiento nacional y político de Euskadi y por tanto su derecho a escribir de su puño y letra las páginas de la historia que le correspondan. Y entiendo que la tierra en la que se asienta nuestro pueblo, nuestra cultura, lengua y tradiciones, la memoria histórica y la proyección integradora de futuro, y sobre todo -y fundamentalmente- la voluntad actual de la........
