Aquel increíble y prometedor aroma a expedición
En aquellos veranos vintage, cualquier carretera presentaba el mismo acabado que las que se ven en los documentales. Esos en los que aparece un todoterreno cargado de valientes que transitan por un estrecho pedregal junto al abismo que une dos remotas aldeas en la zona de Beluchistán.
Qué decir de los vehículos. Familias enteras se plegaban en los asientos traseros del 850 Coupé, algo que, sin duda, atentaba contra la convención de los Derechos Humanos y que hoy provocaría atronadoras ovaciones en las funciones del Circo del Sol.
Todos los automóviles requerían una revisión del nivel de aceite mediante el sofisticado sistema de sacar la varilla, limpiarla con la página de los horóscopos de la Hoja del Lunes, y repetir el proceso. Fuera cual fuera el resultado, el progenitor abría la lata de multigrado y le largaba un lingotazo al depósito del cárter. Rellenar la botella del agua -de las de cristal- era otra obligación. La única excepción, los 2CV, Dyane6 y........
