Geopolítica: Yalta 2.0 o el suicidio de Occidente
Vladimir Putin acaba de realizar un análisis del por qué los occidentales continúan con su política guerrerista. Rusia es un país que a lo largo de las últimas décadas debió aprender una amarga lección, una que le costó perder el status de la URSS y tener que reconstruirlo todo de cero. Ese proceso de resurgimiento se produjo durante el mandato de Putin. Occidente no solo no cumplió con los acuerdos de no expandirse militarmente, sino que había apostado por la balcanización de la Federación Rusa. El mosaico de pueblos que están vinculados desde hace siglos de manera sólida fue el blanco de las operaciones de blanqueo del terrorismo y del uso de la fuerza sucia como medidas de desestabilización política. Ahí están los ejemplos palpables. La guerra de Chechenia fue un suceso en el cual Rusia tuvo que aprender y poner en marcha una visión global de su poder, si quería sobrevivir como nación.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver eso con el hecho de que Estados Unidos en la persona de Trump ponga en marcha lo que denominan el corolario de la Doctrina Monroe? La no expansión en Ucrania de la agenda occidental, el empantanamiento de las fuerzas apoyadas por la OTAN, dieron paso a una especie e Vietnam 2.0 para Occidente. El choque que se pensó iba a desgastar a Moscú, llevándolo a la humillación ha traído consecuencias graves para los globalistas. Estados Unidos sabe que hay una porción enorme del planeta —Asia y África— que sencillamente se le fue de las manos. Ya no es más el socio comercial con ventajas y privilegios. China con la economía y Rusia con la presión militar geopolítica han conformado un tándem que Estados Unidos no está en condiciones de frenar, cosa de que si lo intenta el costo se torna existencial para la élite corrupta que dirige a Occidente.
Ha sido la oportunidad que tuvo el mundo occidental de fagocitar a Rusia y el hecho de no poderla aprovechar —por políticas torpes y fallidas— lo que dio paso a que el juego geopolítico se vuelva a abrir en la tercera década del siglo XXI, cuando el reloj de la historia marca la decadencia del viejo orden. Lo que se está observando es una discusión de los acuerdos de Yalta, que fueran los que rigieron el mundo durante décadas. Alaska, con la reunión verbal entre los dos grandes líderes, fue un intento por llevar a la tregua lo que pareciera una diferencia irreconciliable, por un lado Estados Unidos quiere expandirse sobre la base solo de la fuerza ya que como socio comercial no ofrece ventajas, por otra parte Rusia es el ariete de China en lo militar para alcanzar un reblandecimiento de la agresividad norteamericana. Las zonas de influencia se mueven y no es casual que la reunión se diera en una de las fronteras donde se quiebran los mundos contendientes. A pocos kilómetros de Alaska está Rusia. Además, el estado fue parte del antiguo imperio de los zares. Más que eso, ya en el pasado se dio un tratado en el cual por medio del pago, los........
