Vicio pantallezco
Dice Jorge cinco meses y yo digo menos, pero es sólo excusa: ¿qué importa el tiempo si la verdad se impone? ¡Me he vuelto adicta a los dramones chinos, tanto antiguos como modernos! Aunque encuentro exasperantes sus voces artificiales y tramas reiterativas, me prendo a oírlos mientras trajino en casa, hago trabajo rutinario en la PC o me dispongo a dormir.
No sé cómo llegó el primero (la IA, supongo). Noté su carga de violencia doméstica y decidí verlo hasta el final. Al rato me atraparon otros mensajes: tras lujosos escenarios, enredos de alcoba y ropa hermosísima, sentí el patriotismo bien vendido a sus consumidores, internos y externos.
Con los siguientes cortos (que nunca bajan de una hora) me fueron enganchando las referencias históricas y refranes, el uso del Feng Shui y el apego a los festivales y tradiciones culinarias. Claro que me molesta caer en la trampa de un consumo cultural tan anodino (¡si yo no veo novelas ni películas románticas!), pero admito que funciona, y si a mí me seducen, a pesar de las herramientas de comunicación feminista que manejo, ¿cómo será para internautas jóvenes?
En Yoga se dice que la mente toma la forma de aquello en que se deposita, y el propósito de esos dramas no es entretener: buscan........
