Más allá del papel
“¿Te quedan libros de papel?”, preguntó una amiga de visita en casa, y de inmediato la miré con más miedo que asombro: ¿Tendría ella un derrame cerebral? ¡Si llevaba rato goloseando mis libreros, rebozados a la altura del techo, y ya había pasado por escrutinio el otro cuarto!
“Libros del tuyo, digo...”, aclaró sonriente, y suspiré aliviada, por su salud y porque los poquitos ejemplares que atesoro ya están bien guardados, justamente para evitarme ese tipo de compromisos incómodos.
Ella es de esas personas que no disfrutan leer en celular y prefieren caerle atrás al periódico (así nos conocimos). Esta semana llamó alarmada para confirmar que Sexo sentido no saldrá en el diario de papel, y de paso para insistir en que yo “debería” imprimir para ella todas las secciones y los materiales que promocionamos... ¡Ni que tuviera un bosque y una imprenta a mi nombre!
Se dice rápido, pero ya pasaron 12 años desde que “mi libro” (somos varios autores, en verdad) se presentó en la Feria. Como se agotó en par de........
