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Un corazón delator

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19.07.2026

La autora de esta columna asegura que exigir a la mujer escuchar el latido fetal antes de un aborto legal no informa, sino que instala un dispositivo de culpa diseñado para disuadir. Sortiene que “un asunto es informar para asegurar un consentimiento a la altura del espíritu de la ley, y otro es diseñar un procedimiento que, a todas luces, busca producir un efecto psicológico específico; uno que, lejos de facilitar una toma de decisión, se orienta a disuadirla de manera evidentemente coercitiva”.

Imagen de portada: Mariakray / Getty Images / Canva

En el cuento de 1843 de Edgar Allan Poe titulado “El corazón delator”, el poeta y escritor estadounidense, presenta lo que es quizás uno de los mecanismos más eficaces a la hora de imaginar el suspenso, sino el sufrimiento psicológico: un crimen perfecto, sin testigos ni pruebas, se derrumba ante la policía porque el asesino escucha —o cree escuchar— el latido del corazón de su víctima, cuyo cuerpo ha escondido bajo las tablas del piso. El sonido del corazón palpitante no existe fuera de su mente; sin duda, es la culpa la que, al ser amplificada hasta volverse insoportable, termina por delatarlo. Poe describe así un castigo proveniente de la propia conciencia, que se convierte en jueza y celadora.

¿Y a qué viene esto? 

Bueno, a poco menos de dos siglos después de la publicación de este relato de terror, parlamentarios de nuestro país discuten un proyecto de ley que obligaría a las mujeres que buscan un aborto bajo alguna de las tres causales establecidas por la ley a escuchar el latido del feto, modificando así la........

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