Una economía mundial atrapada por los cinco ‘outsiders’ nucleares
El 28 de agosto de 1947, Islero, un morlaco ligero de manto negro y bragado de la enseña de Miura, mató a Manolete en el albero de Linares, aunque en la conversación popular ha sido muy socorrido imputar a todo el mundo la muerte del maestro cordobés. Este quite taurino solo viene a cuento de que Islero fue también el nombre del proyecto industrial secreto para dotar a España de bomba nuclear durante la Guerra Fría, cuando el país era el apestado de Europa y buscaba autonomía defensiva, y que fue abandonado por su elevado coste y dificultad tecnológica, y enterrado definitivamente tras la entrada en la OTAN y la adhesión al consenso del Tratado de No Proliferación Nuclear....
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Un acuerdo internacional del que han renegado, y reniegan todavía, los países outsiders que, como la España de posguerra, quieren disponer de armamento nuclear, con justificación geoestratégica o no, para ser alguien en el mundo. Entre los que se encuentra, con otros pocos, la República Islámica de Irán, por cuyo asunto se ha desatado un conflicto bélico con EE UU e Israel, que empieza a enquistarse con duración indeterminada, y que empuja al mundo al borde de una recesión económica.
Dos meses largos de guerra abierta y con expectativas poco claras sobre su final, con el estrangulamiento de las cadenas de suministro energético por el cierre de Ormuz, empiezan a hacer mella explícita en todas las economías avanzadas. La mayoría de los países europeos han rebajado su crecimiento, con Alemania abonada al estancamiento por cuarto año consecutivo, y España, que parecía flotar en las nubes al margen del ruido externo, limitada a avanzar menos del 2% con una inflación muy superior al 3%. Los mercados de deuda han endurecido las rentabilidades como anticipo al nuevo ciclo........
