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El dilema perdedor de las firmas de bienes de consumo con los precios

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17.04.2026

Cuando la economía se desacelera, es difícil que los grupos de consumo salgan indemnes. Por eso las acciones de Unilever y Reckitt Benckiser se han desplomado en torno a un 23% desde la víspera del inicio de la guerra con Irán. El conflicto ha elevado los precios de la energía y ha llevado al FMI a recortar su previsión de crecimiento global. Para los productores de ...

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alimentos y bienes básicos, lo peor puede estar aún por llegar: alzas de precios, caída de volúmenes o márgenes más débiles.

Tras los ataques de EE UU a Israel contra Irán, los inversores se centraron primero en la exposición directa a Oriente Próximo. En el caso de las grandes empresas de bienes de consumo, el riesgo parecía limitado: la mayoría obtiene alrededor del 3% de sus ventas en mercados como Qatar, Arabia Saudí o Emiratos Árabes.

Pero, a medida que el conflicto se prolongaba y el petróleo se mantenía cerca de los 100 dólares, la atención se desplazó hacia las compañías muy expuestas a los mercados emergentes, como Unilever y Re­ckitt. Esos país representaron el 59% de los ingresos de la primera en 2025. En la segunda, el 42% de las ventas de sus denominadas “marcas tractoras” procede también de economías emergentes.

Este enfoque es lógico. Muchos países del sudeste asiático e India son importadores netos de crudo, y sus consumidores destinan una parte elevada de la renta a alimentos y combustible. La contrapartida es que compañías con menor exposición a estos mercados, como Nestlé, Procter & Gamble o Kraft Heinz, están relativamente mejor colocadas. Estas obtienen unos tres cuartos de sus ventas en Europa y América, y solo el 11% en emergentes en el caso de Kraft Heinz. Sus acciones han caído un décimo desde el inicio de la guerra. Aun así, todas afrontan un aumento de los costes de las materias primas. El CEO de una firma alimentaria reconoce a Breakingviews que está valorando subidas de precios de emergencia para trasladar la subida de los costes a los clientes.

El problema es que esa estrategia tiene límites. Incluso antes de la guerra, el sector ya chocaba con la resistencia de los clientes. Los productos de marca son hoy un 20%-40% más caros que antes de la pandemia, según fuentes de la industria. Los consumidores han empezado a reaccionar. A comienzos de febrero, la responsable del negocio alimentario de PepsiCo en EE UU anunció recortes de precios de hasta el 15%. El expresidente de Nestlé admitió en 2024 que las subidas habían ido “demasiado lejos”, tras perder cuota frente a rivales más baratos. El resultado es una disyuntiva perdedora para los grupos de bienes de consumo: absorber los costes y sacrificar márgenes, o subir precios y perder ventas.

El hecho incontestable es que los gastos aumentan y alguien tendrá que pagarlos. El ajuste apenas ha comenzado.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías


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