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El punto de vista canario

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13.07.2026

Toda persona y todo pueblo tienen sus propios puntos de vista, determinados por el lugar que ocupan en el planeta, la perspicacia de sus ojos y los avatares de su historia; puntos de vista que se encuentran impresos en sus palabras, que son las que les permiten ver e interpretar el mundo que los circunda en función de sus propios intereses y sensibilidad. El punto de vista es de vital importancia para el ser humano, porque pone el foco en la parte de la realidad que conviene a sus intereses particulares. Por ejemplo, el punto de vista botánico es de una enorme importancia para el campesino, porque de las plantas vive, pero no lo es para el marinero, que es ajeno a ellas. Por eso cuesta tanto a la gente de la mar distinguir entre un manzanero y un peral o un ficus y un laurel, por ejemplo. Como el punto de vista de la fauna acuática es importante para el marinero, porque de ella depende su sustento y el de su familia, pero no lo es tanto para el campesino, que no tiene trato con ella.

Exagerando la nota, podría decirse que para los campesinos todos los peces son más o menos iguales. Cuando hablamos del punto de vista de los pueblos, no hablamos, por tanto, de vaguedades o impresiones más o menos ingeniosas, como las de Valbuena Prat o Manuel Alemán, por ejemplo, cuando afirman que el alma canaria se define por el sentimiento del mar, la melancolía, el aislamiento, la nostalgia, la suspicacia, la sumisión, el mutismo, el sentimiento de familia o la orfandad paterna; o la de la compañía aérea Binter, que nos promete viajar a la Península “en modo canario”, que, según ella misma explica, “evoca la sensación de desconectar del estrés, conectar con el entorno y vivir el presente, inspirado en el estilo de vida relajado y alegre de las Islas Canarias,”. Cuando hablamos del punto de vista de los pueblos, hablamos de algo mucho más objetivo que todo esto: hablamos de valores semánticos concretos, los valores semánticos de las palabras, que, si bien resultan muy difíciles de definir, porque no son cosas materiales ni conceptos, sino intuiciones, es algo que puede comprobarse y demostrarse empíricamente.

En particular, los puntos de vista de los canarios han surgido de circunstancias materiales y espirituales más o menos determinadas. En el ámbito de las circunstancias materiales, se encuentran la condición insular de su territorio, su naturaleza volcánica y lo limitado de su geografía. Hasta tal punto es complejo el medio físico del canario, que sus islas se encuentran divididas en tres áreas territoriales distintas (costa, medianía y cumbre), cada una de ellas con sus propias particularidades climáticas, botánicas y hasta zoológicas, y los fondos marinos de su litoral, en tres áreas también distintas: la llamada cabezos, formada por las primeras piedras de pesca que se encuentran a partir de la orilla, entre 6 y 8 brazas de profundidad, donde habitan mugarras, seifíos, chopas y viejas; la llamada piedras, que viene a continuación de la anterior, que se encuentra entre 2 y 6 liñas de profundidad y que está habitada por bocinegros, cabrillas, pejeperros, cantareros, samas, meros y burros; y el área llamada el alto o el hondo, que se encuentra a continuación de la plataforma insular, desde los 250 hasta más de 500 metros de profundidad, donde viven congrios, obispos, escolares, bocanegras, conejos, samas, chernes, cazones, pámpanos, albajares o alcatriñas.

De una parte, a la condición insular del territorio deben los canarios la enorme cantidad de nombres relacionados con la mar y el barco y las actividades que con él se realizan que existe en su vocabulario regional, voces tan comunes como engodar, virar, balde, escorar, botar o soco, que, de significar cosas y actividades propias del mundo de la mar (‘echar cebo al agua para atraer los peces donde se quiere pescar’, ‘cambiar de bordada la nave’, ‘en las embarcaciones, recipiente que se emplea para sacar y transportar agua’, ‘inclinar la embarcación a un lado’, ‘echar el barco al agua’, ‘sitio en que se protegen del viento barcos y marineros’, respectivamente), han extendido su radio de acción, generalmente por aplicación metafórica, hasta las gentes de tierra firme, que las utilizan con los sentidos más generales de ‘engatusar’, ‘dar vuelta’, ‘recipiente de forma y tamaño parecidos a los del cubo’, ‘inclinarse a un lado, apoyándose o no sobre otra cosa’, ‘tirar, arrojar’ y ‘sitio para protegerse del viento’, respectivamente. El mundo de la mar ha modelado hasta tal punto la personalidad del canario, que los marinerismos constituyen uno de los componentes más destacados de su tesoro léxico, en forma tanto de palabras como de frases hechas.

De otra parte, a la naturaleza volcánica de su tierra, debe la gente de las Islas la gran cantidad de voces de su vocabulario designativas del territorio y sus accidentes, como malpaís ‘terreno volcánico’, caldera ‘cráter del volcán’, fajana........

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