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¿Lengua criolla el habla canaria?

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06.08.2026

No menos descarriadas que los defensores de la identidad guanche del habla canaria andan todas aquellas personas que, aun aceptando que en la base de nuestra forma de hablar se encuentra el español, sostienen que la lengua que habla el pueblo canario actual no es propiamente español, sino una lengua derivada de él, con rasgos fónicos, gramaticales y léxicos propios. Así, para J. M. Encinoso Mena, por ejemplo, la “lengua canaria” sería una lengua en parte distinta del español, porque posee voces y expresiones que no existen en el español general. “Confieso y creo que lo he dicho en alguna ocasión” -escribe este autor- “que yo, que me considero persona instruida, pronuncio al día más de 20 o 30 vocablos ”canarios“ en el lenguaje coloquial con familiares y amigos”.

En la misma línea, sostiene José Luis Rodríguez Concepción que “con las más de doce mil voces que tenemos, y las que se puedan recuperar, podemos tener un idioma: el canario”. Por su parte, el grupo Avanza Canarias / Palabras Canarias afirma, sin ambages, que el sistema fonológico y el sistema léxico que emplean los canarios son parcialmente distintos del sistema fonológico y el sistema léxico del español. “Sin dejar de reconocer que el habla canaria tiene una parte mayoritaria que pertenece al conjunto fonológico y lingüístico del español, no podemos negar ni olvidar la parte significativa del habla canaria que no pertenece a este conjunto fonológico y lingüístico. Pocos niegan el mestizaje de la cultura canaria; desde esa óptica no se entiende cómo se niega el mestizaje lingüístico, sin el cual no se podría construir una cultura con esa misma característica. Toda cultura se estructura sobre una lengua que le transmite sus propios códigos para articular y comprender esa cultura”.

Algunos se atreven a afinar aún más la hipótesis que comentamos y llegan a afirmar que esa supuesta lengua particular que hablan los canarios es en realidad una lengua criolla, resultado de la fusión del español, el guanche y el portugués. Así, para Alfonso O’Shanahan, muchas palabras canarias “nada tienen que ver con España, y sí con nuestros antepasados aborígenes, con la lengua portuguesa, con los arabismos posteriores a la ignominiosa conquista, con americanismos, con indigenismos o criollismos fruto del mestizaje, y, efectivamente, no parece muy adecuado tildar de ”español de Canarias“ al habla canaria o, por simplificar, al canario”. Circunscribiendo el problema a la isla de La Palma, para Pedro Nolasco Lean Cruz, el habla palmera “puede ser considerada una lengua criolla como lo fue el papiamento de Curaçao”.

Es rigurosamente cierto que el habla canaria posee voces procedentes de la lengua o lenguas que hablaba la población canaria preeuropea, de la lengua que hablaban los miles de portugueses que empezaron a establecerse en las Islas casi al mismo tiempo de su conquista y colonización y contribuyeron a organizar su vida social y económica, de la lengua que hablaba el puñado de normandos que estableció Jean de Bethencourt en las islas de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, fundamentalmente, en los primeros tiempos de la invasión europea, del español de América, etcétera. De ahí que se pueda decir con razón que el vocabulario más local o familiar del habla canaria es producto de todos los pueblos que han estado en contacto con los isleños, tanto dentro como fuera de las Islas. Pero no menos verdad que ello es que este material léxico prestado por el guanche, el portugués, el francés y español de América al español que trajeron los andaluces a Canarias desde principios del siglo XV no alteró lo más mínimo sus estructuras fónicas, gramaticales y léxicas, sino que fueron absorbidos enteramente por ellas. Como tampoco alteraron esencialmente las estructuras del viejo castellano los miles de voces que este tomó prestadas del árabe durante los ocho siglos que los castellanos estuvieron en contacto con los musulmanes en la Península ibérica. Debe rechazarse, por tanto, la ingenua creencia de que el habla canaria nació de la mezcla del español con las lenguas indígenas y el portugués. Las lenguas en contacto no se funden, sino que, por lo general, las fuertes sobreviven y las débiles desaparecen, dejando alguna que otra voz en el vocabulario de aquellas, digerida por su aparato fónico, gramatical y léxico. Y no se funden, sino que se imponen o desaparecen porque se trata de sistemas, de organismos internamente unitarios, no de nomenclaturas o listas de palabras, como........

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