Al día siguiente de la convocatoria, electoral
Desde la punta del noroeste: no hay ex que supere un mal paso, ex de lo que sea, normalmente de la vida: ella se va a presentar, él también, no pienso votarles porque uso mis auriculares Apple último modelo, regalo de mi Hijo, que me aíslan del mundo y de sus pompas. Incluso en el tren, cuando para en ese falsa finisterrae que es Santiago, y sube la turbamulta. Ahí escuché algo tenebroso de una peregrina atractiva: “me siento tan sola que tengo miedo de mí misma.”
Me había apostado unos pesos con mi cojo de preferencia, Alonso Alonso, a que no, a que no a las elecciones anticipadas o anticipaditas. Perdí, con lo cual tengo que volver para pagar y para que Goretti nos haga unas tortillas de patata –sin cebolla, por supuesto- con un buen Mencía escanciado en tazas de barro. Eso suele ocurrir en el bario de Elviña, no sé........
