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El Imperio contraataca: el problema no es sólo Trump

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03.02.2026

Escuchamos y leemos a analistas que se refieren a Trump como un loco, como alguien que no tiene límites éticos, como un hombre que no se detiene ante nada. Todo eso puede ser cierto, pero el tema no es él, sino la mayoría de una sociedad que lo eligió para ser la cabeza visible de una forma de mirar el mundo desde la creencia de que el “American way of life” es la forma correcta y que todo lo demás es erróneo o maligno. Es la mera continuidad histórica de quien quiere defenderse frente a un mundo que ha comenzado a despertar.

Las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos sobre Cuba son alarmantes, pues califica a ese país como un peligro para la seguridad de la potencia del norte. Al leer esas palabras, no puedo sino recordar que el asesinato de Letelier, en pleno Washington, contó con la participación activa de exiliados cubanos. Por cierto, no se refiere al peligro para Estados Unidos de que cada vez crezca más la colonia cubana en el exilio, ya que eligió a uno de ellos para ser el segundo hombre del gobierno.

¿Qué peligro representa Cuba? No producen droga, no producen armas, no producen medicamentos, que son los tres carteles de tráfico más poderosos del planeta.

Claro, los que vivimos en este lado del mundo aún no entendemos que la existencia del régimen comunista en Cuba ofende a Estados Unidos, porque ha demostrado que pese a todos los empeños no ha podido ser derrocado.

Sabemos que cada presidente de Estados Unidos ha intentado sabotear a Cuba, con invasión, bloqueo e innumerables formas destinadas a ahogar su gobierno. Y no han podido. Es la mejor expresión de un fracaso del imperio, pues hay un espacio de América que aún no puede dominar.

El único, pues aunque en México y Brasil, los dos gigantes de América Latina, haya gobiernos que se dicen izquierdistas, la sociedad misma está penetrada por la cultura (valores, idioma, propuestas de estilo de vida y régimen económico) que se impone desde Washington. Por lo tanto, Cuba muestra que, pese a todo, se puede sobrevivir.

Trump califica de “maligno” al gobierno cubano, que por cierto no es santo de mi devoción. Pero la expresión alude a algo de tipo religioso. Ellos, Estados Unidos, son el bien y los que se oponen a sus políticas son el mal.

Escuchamos y leemos a analistas que se refieren a Trump como un loco, como alguien que no tiene límites éticos, como un hombre que no se detiene ante nada. Todo eso puede ser cierto, pero el tema no es él, sino la mayoría de una sociedad que lo eligió para ser la cabeza visible de una forma de mirar el mundo desde la creencia de que el “American way of life” es la forma correcta y que........

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