Monchi y el efecto Pigmalión
Explicaba el doctor en psicología Matthew Lieberman, la semana pasada en la contra de La Vanguardia, que los seres humanos, a pesar de vanagloriarnos de lo independientes que somos, de que nadie nos dicta qué decir ni hacer, “somos exquisitamente sensibles a cómo nos ven los demás”. Y ponía un par de ejemplos: “Si sus padres creen que se le dan bien las matemáticas, usted acabará creyéndolo, y si sus amigos que baila fatal, también”.
Fue leerlo y pensar en el Espanyol.
Pero uno, que está continuamente echando cuentas -nunca tres jornadas, nueve puntos, dieron tanto de sí dentro de la mente- o tratando de explicarse la debacle del equipo en la segunda vuelta, aparcó el pensamiento. No fuera a ser un inicio de obsesión.
Sin embargo, con el nombramiento este lunes de Monchi........
