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La verdad oculta en la traición del Rodrigato

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06.04.2026

Comenzando el milenio en el año 2.000, la humanidad se sumergía unánime en las tinieblas del capitalismo.

Tras la caída del bloque soviético, los movimientos nacionales amordazados por la censura y la represión, parecía que moría la esperanza de superar al capitalismo. Era un sueño de pocos que surgiera un vigoroso movimiento socialista.

En aquel momento la humanidad avanzaba con inercia hacia la extinción, impulsada por las contradicciones de mercado del capitalismo, la guerra fría conducía a una guerra final, la tercera mundial, que siempre se avizoraba implacable al final del túnel.

Es en ese ambiente de resignación, de fin de la historia, que más bien es un fin de la vida, surgió el Comandante Chávez, y el ensayo Socialista que asombró al mundo, trajo la esperanza, fue un grito de que no todo estaba perdido, no todo estaba escrito.

Desde ese instante, se desató una confrontación entre el Socialismo y el capitalismo, que determina todos los sucesos políticos hasta nuestros días. El imperio capitalista enfiló sus más viles armas contra el ensayo, golpes, saboteos, y finalmente el magnicidio biológico.

El capitalismo después de la desaparición de Chávez logró, con la colaboración del madurismo, desmontar el avance del ensayo Socialista, desde lo material, atacando la propiedad social cuyo paraguas era PDVSA, y en lo espiritual, desmontando al PSUV como motor ideológico de la marcha al Socialismo. De esta forma el madurismo liquidó la organización social, su espíritu universal y estimuló pequeños grupos con cuotas de poder y el individualismo en los más pobres.

Empero el imperio capitalista es insaciable, es necesario garantizar que desde las cenizas del ensayo socialista no surja un ave fénix. Es necesario colonizar el país, despojarlo de gobierno y de riquezas, para enterrar totalmente el ensayo. Que los más jóvenes ya no reconozcan aquellos tiempos y los más viejos olviden e impidan su reproducción.

De esta forma llegamos al 3 de Enero, la invasión, el secuestro del presidente que les sirvió en la primera etapa, y la entrada en esta etapa definitiva.

La confrontación final del Socialismo enfrentado al capitalismo, esa es la esencia de la situación política hoy. No es una simple confrontación entre el loco Trump y unos pusilánimes nacionales.

El Rodrigato representa al imperio, y representa a los capitalistas nacionales ávidos de las prebendas de una economía colonial petrolera, que les permita saborear algunas gotas de petróleo que caigan del festín. Es la lucha de clases que demuestra su calidad internacional.

La existencia de la Patria depende de la reacción de las clases desposeídas, de sus dirigentes, que entiendan la esencia, la calidad de la lucha hoy, y rompan lanzas por el Socialismo, que es la única manera de tener Patria.

El capitalismo intenta distraer a la masa, para que no caiga en cuenta de la esencia de la batalla: que se distraiga al estar pendiente de si María Corina vuelve o Delcy la dejan.

Para ello el imperio esgrimirá su mejor arma en estas circunstancias: elecciones bufas con un CNE renovado.

A pesar de todo eso, Venezuela aún espera a sus mejores hijos…


© Aporrea