Delcy Rodríguez debe asamblear a Venezuela o se derrumbará aquello por lo cual decidió no presentar batalla
La situación de falsa normalidad en Venezuela no se sostendrá durante mucho tiempo. Hay problemas, como los ha habido durante años, pero más serios. No han pasado aún los cien días del gobierno o “sociedad” de Donald Trump con Venezuela y ya el árbol empieza a estremecerse de raíz.
La inflación en febrero se disparó al 600%. La de diciembre (2025), que es el mes cumbre para la subida inflacionaria, fue de 400. No hay platita para pagar sueldos ni para ajustar aumentos significativos. No se hable de aquellos “bonos de la patria” que, por concepto de guerra económica, se pagaban a la población y ahora han desaparecido.
La producción petrolera, contrario a lo predicho por Trump y por la rumorosa apertura inversora, cayó de 1 millón de barriles diarios a 750. ¿Qué pasó allí?
Súmese que la gente está empezando a salir a la calle a protestar por cualquier cosa y, detrás de los muros, se le oye deplorar contra el gobierno. Lo peculiar es que en las manifestaciones hay expresión de ambos bandos, chavistas, exchavistas y opositores. Ello sería indicativo de que el reclamo parece libre de intencionalidad política y obedece a la necesidad. Sueldos, luz, agua…
Por supuesto, está también el malestar político. Por un lado, el opositor (alegre por la invasión) no se cansa de arrostrarle al contrario que ahora sí se es el estado número 51 de los Estados Unidos; por el otro, el chavista ha empezado a hablar abiertamente de traición, señalando a los hermanos Rodríguez. Es vox populi.
Lo espectacular es que la bomba explota cuando el mesías estadounidense se apodera de Venezuela y se cumple el sueño de derrocamiento presidencial de muchos: Nicolás Maduro, señor de todos los males. A la espectacularidad, además, se le puede agregar el contrasentido del aumento de........
