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Los fuegos de la imprudencia: cómo el ataque a Irán sepulta las aspiraciones de Trump y enciende la mecha global

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03.03.2026

La arrogancia del poder. Cuando la historia juzgue las decisiones geopolíticas de este siglo, señalará con precisión el momento en que la arrogancia estratégica de Occidente alcanzó su punto culminante, el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha cobrado la vida del líder supremo Alí Jamenei y cientos de víctimas civiles. Lo que la administración Trump vendió como una operación quirúrgica para "eliminar amenazas" no es más que un acto de soberbia imperial que no solo fracasará en su objetivo declarado de cambio de régimen, sino que desatará consecuencias catastróficas para la economía mundial, realineará el tablero geopolítico en contra de Occidente y demostrará, una vez más, que la fuerza bruta jamás ha sido un buen sustituto de la inteligencia diplomática.

Este artículo lo he terminado precisamente a la 2 de la tarde de hoy lunes 2 de marzo de 2026, por lo que después de aquí, todo lo que pase sobre lo económico y lo político no se abarca, también, este artículo, no es una defensa del régimen iraní, sino una advertencia sobre los peligros de confundir poder militar con sabiduría política. Analicemos, con datos y voces autorizadas, por qué esta aventura bélica constituye uno de los mayores desaciertos estratégicos de nuestro tiempo.

La quimera del cambio de régimen

El objetivo declarado —aunque inicialmente velado— de la operación es el "cambio" de régimen en Teherán. El presidente Trump, en su característico estilo, instó a las fuerzas de seguridad iraníes a rendirse o "enfrentar una muerte segura", ofreciendo al pueblo iraní una "oportunidad única en generaciones" para tomar el control de su gobierno. Esta retórica, además de ingenua, ignora las lecciones más elementales de la historia reciente.

Irak, Afganistán, Libia, Siria: la lista de cementerios de ambiciones imperiales es larga y aleccionadora. Como señala Daniel L. Davis, teniente coronel retirado y analista militar, "la noción de que una campaña de bombardeos, por intensa que sea, puede generar un cambio de régimen estable en un país con la historia, el tamaño y la cohesión nacional de Irán es una fantasía peligrosa. Lo que estos ataques logran es unificar a la población alrededor del régimen, por más impopular que este pueda ser, frente a la agresión externa".

Sayed M. Marandi, profesor de la Universidad de Teherán, lo expresa con claridad: "Quienes diseñan estas políticas en Washington no entienden Irán. Creen que los iraníes recibirán a sus bombas como libertadoras, cuando la realidad es que cada misil que impacta en Teherán entierra más profundamente cualquier posibilidad de cambio orgánico. Están creando exactamente lo que dicen combatir: radicalización y resistencia".

La inteligencia estadounidense, según revelaciones posteriores al ataque, ya había advertido que Irán no planeaba atacar a fuerzas de EE.UU. a menos que Israel atacara primero. No existía amenaza inminente. La justificación para la guerra se desmorona ante el mínimo escrutinio. El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien mediaba conversaciones que estaban cerca de un avance, declaró estar "consternado" y denunció que "una vez más se han visto socavadas negociaciones activas y serias".

H.A. Hellyer, investigador del Royal United Services Institute, subraya que no se trató de un ataque preventivo: "Ocurrió en medio de negociaciones, en las que los mediadores regionales fueron utilizados, sin saberlo, para encubrir una acción planificada".

La balanza de Marte: capacidades militares enfrentadas. Comprender la locura de esta empresa requiere examinar las capacidades militares de las partes enfrentadas. La comparativa revela dos doctrinas opuestas que convierten el conflicto en una peligrosa ecuación de riesgos asimétricos.

Estados Unidos e Israel poseen superioridad tecnológica abrumadora. Israel cuenta con más de 340 cazas avanzados, incluyendo el F-35I Adir de quinta generación, que le otorga capacidad de penetración inigualable. Su sistema de defensa aérea multicapa —Iron Dome, David's Sling y Arrow— presume tasas de intercepción superiores al 90%. Estados Unidos despliega portaaviones, bombarderos estratégicos y la maquinaria bélica más sofisticada del planeta. Irán, por su parte, no compite en el mismo tablero. Su fuerza aérea depende de una flota envejecida de F-14 y MiG-29, limitada por décadas de sanciones. En personal activo, Irán posee ventaja numérica........

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