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La diplomacia de paz de Venezuela no es para Venezuela, es para el planeta completo

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20.01.2026

En la historia de Venezuela hay momentos de suma gravedad y trascendencia. Si nos detenemos a revisar los robos que ha sufrido la República, destacan dos: el robo del territorio Esequibo mediante el Laudo Arbitral el 3 de octubre de 1899 y el robo de Citgo mediante la sentencia de un tribunal norteamericano el 30 de noviembre de 2025, cuando un juez estadounidense aprobó la oferta de 5.900 millones de dólares presentada por unos inversionistas buitres. Por supuesto que hay otras fechas significativas pero, desde mi punto de vista, estas son las más ignominiosas, pues fueron a espaldas de la República y labradas bajo un manto de legalidad chimbo y gringo.

Desde el punto de vista del ataque a la República —apartando la Guerra de Independencia, pues evidentemente fueron eventos de una patria en formación— destacan el bloqueo de las costas por las potencias extranjeras en 1902, una coacción para cobrar deudas y para apropiarse de territorio venezolano y, el más reciente, el 3 de enero de 2026: la incursión sobre nuestro espacio aéreo, el bombardeo sobre Caracas y otros puntos del país, y el ingreso de un comando militar en Fuerte Tiuna para secuestrar al presidente de Venezuela.

Hay otros eventos que están relegados al olvido, no por intrascendentes, sino tal vez por alguna intencionalidad de tapar lo ocurrido. Me refiero a los ataques navales en el Golfo de Venezuela, en las costas al norte de Paraguaná y en Isla Larga, frente a Puerto Cabello, en febrero de 1942 por submarinos alemanes, en plena Segunda Guerra Mundial. Atacaron y hundieron tanqueros que transportaban crudo desde Maracaibo hacia las refinerías de Aruba y Curazao, hundiendo los tanqueros Monagas, Tía Juana, San Nicolás, Pedernales, Arkansas, Oranjestad y........

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