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¿Estado 51?

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23.05.2026

Dos tipos hay de necios: los empeñados en añadir la ofensa al insulto, y quienes les contestan. Ingresaré en una tercera categoría, la de quienes no se toman en serio ninguna de las anteriores.

Legendaria es la vocación del primer mandatario estadounidense por ofender al prójimo sin necesidad ni provecho. No hay casa del ahorcado donde haya dejado de mencionar la soga, notabilidad que no haya querido suplantar –Papa, Mesías, Premio Nobel, Presidente de Venezuela- ni país que no quiera convertir en Estado 51.

Se puede ofender con altura, como Oscar Wilde cuando decía de los periodistas ingleses que "no tienen nada que decir, y lo dicen". El mandatario norteño tiene mucho que decir, pero sólo sandeces.

La más frecuente es la elusión del debate mediante la denigración del interlocutor. Quien le plantea algo, recibe a cambio un insulto. De Joe Biden dijo que llegó a Presidente porque como vicepresidente "aprendió a besar el trasero de Obama". Al ex director del FBI James Corney lo apostrofó como "baboso". A la candidata Hillary Clinton la apodó "Retorcida". A Marine Waters, presidenta demócrata del Comité de Servicios Financieros de la Cámara, la categorizó como "persona de bajo coeficiente intelectual". "Hijos de p…" llamó a los jugadores de fútbol de la NFL que se arrodillaron en protesta de la violencia contra afrodescendientes. Negó haber tenido intimidad con la actriz Stormy Daniels bautizándola "cara de caballo". A Omarrosa Menigault Newman, antigua figurante en su show "The Apprentice" la calificó de "Loca", "Perra" y "Llorona de poca monta". A la actriz Rosie O Donnell la rebajó como "cerda". De las actrices en general afirmó que con ellas "puedes hacer cualquier cosa".

Si eso opina sobre sus compatriotas, paralela es su pasión de rebajar colectivos que no conoce. A........

© Aporrea