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Todos debemos apoyar a Delcy…, no nos desquicie la ofuscación, mucho menos la desesperanza… Lecciones, Dios mío!

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29.04.2026

Aquí no había ningún pueblo en armas. Falso. No teníamos un plan coordinado para desatar una lucha frontal contra el poder bélico del imperialismo. Aquí estábamos improvisando con amagos de un poder miliciano ciertamente muy precario y desordenado, con ejercicios y prácticas de tres o cuatro horas (si acaso) a la semana o cada dos meses, con armas muy anticuadas, con mucho voluntarismo, sin un riguroso entrenamiento y sin una coordinación que nos permitiera de veras responder contundentemente ante una llamada de alistamiento general, ante un ataque. En Caracas debemos contar al menos con unos 50 mil milicianos, muchos de ellos armados, ¿y qué pasó ese 3 de enero a las 2:30 de la madrugada? ¿Y durante las dos horas que los gringos estuvieron en la capital? ¿Nadie reportó algo inusual a sus superiores? ¿Nadie estaba preparado para este tipo de contingencias? ¿Se dio acaso la orden de esperar y dejar pasar el trago amargo? Aturdimiento general y absoluto fue lo que ensombreció y acoquinó al país. ¿Cómo entonces podemos salir ahora a decir que debemos actuar de otro modo, con ese chaparrón en las espaldas? Cero reacción.

Aquí no había ningún pueblo en armas. Falso. No teníamos un plan coordinado para desatar una lucha frontal contra el poder bélico del imperialismo. Aquí estábamos improvisando con amagos de un poder miliciano ciertamente muy precario y desordenado, con ejercicios y prácticas de tres o cuatro horas (si acaso) a la semana o cada dos meses, con armas muy anticuadas, con mucho voluntarismo, sin un riguroso entrenamiento y sin una coordinación que nos permitiera de veras responder contundentemente ante una llamada de alistamiento general, ante un ataque. En Caracas debemos contar al menos con unos 50 mil milicianos, muchos de ellos armados, ¿y qué pasó ese 3 de enero a las 2:30 de la madrugada? ¿Y durante las dos horas que los gringos estuvieron en la capital? ¿Nadie reportó algo inusual a sus superiores? ¿Nadie estaba preparado para este tipo de contingencias? ¿Se dio acaso la orden de esperar y dejar pasar el trago amargo? Aturdimiento general y absoluto fue lo que ensombreció y acoquinó al país. ¿Cómo entonces podemos salir ahora a decir que debemos actuar de otro modo, con ese chaparrón en las espaldas? Cero reacción.

Nos confiamos como se lo advertí muchas veces al Presidente Maduro. Cuando ni siquiera tampoco estaban suficientemente alertas nuestras Fuerzas Armadas, para responder a un enemigo tan bien apertrechado, como despiadado con sus sofisticadas armas. Aquí, en definitiva, no estábamos preparados para repeler una arremetida tan artera como la que sufrimos el 3 de enero pasado. Y no lo vimos nunca venir, tal cual como nos sorprendió, pese a que cada vez se acercaban más y más, ahí frente a nuestras costas... Llegamos a creer torpemente que sólo........

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