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Extranjeros que se forraron haciéndose pasar por "chavistas"… El Michelo, Heck, Ross, Monederos, Golinger, etc. Vean esto…

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Por tal patrón, por el comportamiento de un gran número de ciertos extranjeros que llegaron a establecer sus bases de operaciones en Venezuela, dizque para solidarizarse con nuestra revolución, fue por lo que comencé a tener mis dudas en relación con el tal Michelo. Con su supuesta pose radical, "visionaria y combativa" a favor del socialismo bolivariano. Me dije (pidiéndole a Dios que no fuera así): de un momento a otro este tipo da la voltereta, lo compran, lo capta la CIA y de pronto entonces comenzará a crear dudas sobre nuestro proceso…, son aventureros, que por ignorantes de nuestra realidad son blandengues y fácil de comprar, gente que sobre todo busca MONETIZAR…, gente, en definitiva, de la que uno se debe fiar.

En estos casi 28 años de chavismo, hemos visto desfilar una larga lista de agentes extranjeros (españoles, gringos, canadienses, argentinos, chilenos, ecuatorianos, colombianos, bolivianos,…) por nuestra querida Venezuela, que en nombre del bolivarianismo, de la izquierda, del comunismo y del chavismo, lo que han hecho es estafarnos. Algunos de ellos, perfectos agentes de la CIA. Otros con su flema de conquistadores han tenido el tupé de vernos como lo hacía un Fernando VII, el venir a darnos orientación de cómo llevar nuestra revolución según los cánones europeos, cuando en sus propios países ellos se comportan como unas perfectas nulidades; un ejemplo de esta especie es el tal Juan Carlos Monedero, quien actualmente, al parecer, lamentablemente balbucea sus mediocridades para Telesur. Nací con un detector de gases intestinales y en algunos escenarios cuando me correspondió compartir en Caracas con este señor Juan Carlos Monedero algunos debates, se me activaron ciertas alarmas al oírlo. Me dije: "-este tipo es un pícaro", llegando a conocer su real catadura: todo un farsante, hoy digno vasallo de su rey Felipe VI. Váyanse a España a hacer la revolución que se quedó estancada desde 1939, fatalmente.

Por lo general, estos extranjeros, son tipos que manejan ciertas agudezas con destreza, con mucha pompa y galimatías retóricas, siendo en esencia en sus argumentos bien elementales y fatuos. Cualquier campesino nuestro tiene mucha sustancia moral, humana y política que estos grandes farsantes, que además de aburrirnos y enfermarnos con sus memeces nos salen carísimos. Con sus labias y sus poses, llegan a creerse más aguerridos, más internacionalistas que el Che Guevara. Aturden y dañan lo propio, lo genuino de nuestras luchas. Y no desperdician, insisto, nada de sus gestos y poses, vendiéndose caros y cobrando cada verborrea en oro, a la vez que viviendo como burguesitos, viajando y dándose, pues, en todo, la gran vida. Verdaderas salamandras, pillos…

Entre los farsantes llegados del Norte, destaca el supuesto "poeta" gringo Clifton Ross, quien con su cara de pendejo también se vivió a medio mundo (siendo que la CIA le tenía jugosas entradas como parcelero en California). Estuvo en Mérida con una camarita vieja y estropeada haciéndose el pendejo, enfocándonos a todos, y diciendo que con esos films culturales abriría un canal para exaltar los saberes de nuestros pueblos, pero a la vez, siempre, metiendo su nefasta cuchara política como si fuese un John Reed en busca de un Pancho Villa.

Andaba el "poeta" gringo Clifton Ross con unos calzones de vaqueros raídos, en chancletas retorcidas y las uñas negras, y la mano con un pocillito de peltre para tomar café. Sólo tomaba café en su pocillo. Machucaba cómicamente el español lo que lo hacía más simpático a los pendejos venezolanos: "-Yo ser un batallón, amigo de California". Eso sí, cuando escribía lo hacía impecablemente. Sus metidas de pata con el lenguaje, lo hacían parecer medio lírico. Decía que era un poeta como Rimbaud aunque en sus bolsillos resaltaban sus pasajes de avión para moverse por el mundo como un magnate: viajaba en primera clase y solicitaba siempre servicios especiales en sus vuelos. Estuvo en Mérida muchas veces, lo atendimos en nuestras casas, nosotros los eternos pendejos, camaradas. Se incrustó en el II Festival de Poesía, en 2005 y recorrió gratiñán toda Venezuela. El gran "poeta" gringo Clifton Ross, con su carita de bobo, logró darse la gran vida, porque "-¡Hurra!, aquí un gringo echándole ganas a la revolución bolivariana representa un gran acontecimiento!".

Un día el filósofo Franz Lee nos advirtió a pendejos y confiados camaradas: "-Tengan cuidado con ese hijo del Tío Sam, porque es de la CIA". El ojo de Franz Lee no fallaba, y al igual que uno con su detector, lo que pasa es que siempre uno se confía. A todos se nos........

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