¿Tres potencias en equilibrio?
Algunos lectores -siempre son pocos- cuestionaron mi último artículo, ese del Go home yanquis. Curiosamente, la mayoría de esos pocos, coincidieron en señalar que el pragmatismo no significa aceptación del tutelaje. Uno de ellos hasta copió, para mí lo que dice la IA: define la verdad y el valor de una idea por su utilidad práctica, eficacia y consecuencias funcionales... Los creyentes de cualquier religión verán que hacen con eso.
Pero, esto no es a lo que quería referirme, lo que motiva mis preocupaciones cotidianas va por una vía diferente a la de valorar las palabras en función de su utilidad. Por el contrario, manteniendo prudente distancia con cualquier fe religiosa, busco como buen marxista, el horizonte donde debería estar la libertad de los pueblos.
Esa voluntad emancipadora tiene como gran obstáculo, ahora más que nunca, al tutelaje. Él siempre ha existido, desde la antigüedad. Incluso ha estado presente en gran parte de los socialismos que, de alguna manera, lograron existir. Hablo de ese socialismo que, en nombre de liberarse de las atrocidades capitalistas, terminó exigiéndoles a aquellos reunidos en torno a Marx, eliminar cualquier duda y aceptar, sin discusión, la disciplina y la lealtad al Partido.
La URSS, luego de la muerte prematura de Lenin, olvidando esa aspiración socialista de liberación de los pueblos, los puso a girar en torno a ella. Ya vimos como terminó. Putin, tomando distancia del marxismo, retomó para Rusia, y con éxito, el rol de potencia mundial. Tiene un Estado poderoso que se apoya en sus enormes recursos y capacidades y en su dominante ingrediente nacionalista.
China, luego de Mao, asumió la "Reforma y Apertura". Con su automatización y tecnología logró la gestión pragmática más concluyente. Representa hoy el mejor modelo postcapitalista: relativa comodidad de sus habitantes, respetuosos negociados con cualquier país del mundo y, por si acaso, muy bien armada. Su socialismo quedó en la bandera roja.
USA, la tercera potencia, es la desequilibrada. Hablamos de una "no nación" caracterizada por el racismo, la violencia y la ignorancia. Ella, a lo largo de su historia, bajo la muy fervorosa egolatría de la clase que detenta el poder económico, militar, político y religioso; ha venido, exitosamente, agrediendo al resto del mundo. Ahora, en decadencia, la cosa se le ha complicado.
En este panorama los sueños socialistas de emancipación quedaron suspendidos. USA no dejará de agredir -es su esencia- a cualquier país que luche por ellos. Pero el asunto es más peligroso, se les hace muy difícil a las otras potencias, mantener el equilibrio. Sea Trump o algún sustituto, el asunto continuará. Siendo así el equilibrio, ya inestable, se podría hacer insostenible.
