El expolio sistémico de Venezuela: la tutela norteamericana como proyecto de ocupación permanente (I)
Venezuela es, por derecho propio, uno de los territorios más ricos del planeta en términos de recursos naturales estratégicos. Posee las reservas de petróleo más grandes del mundo, calculadas en más de 300 mil millones de barriles, superando incluso a Arabia Saudita. Sus depósitos de oro, coltán, hierro, bauxita, diamantes y tierras raras son inmensos. Además, dispone de una de las reservas de agua dulce más significativas del continente, con el lago de Maracaibo, el río Orinoco y el acuífero Guaraní en su frontera sur. Esta condición debería ser una bendición; históricamente se ha convertido en una condena. La paradoja venezolana es que su riqueza ha despertado apetitos foráneos que, bajo distintos ropajes ideológicos, han buscado controlar, extraer y vaciar el país.
El enunciado que guía este artículo sostiene una hipótesis cruda pero plausible: la pretensión estadounidense sobre Venezuela no es una intervención temporal ni un gesto de «restauración democrática» pasajero, sino una tutela proyectada para mucho tiempo, cuyo objetivo final es la extracción total de los recursos hasta su agotamiento.
Para comprender por qué la tutela norteamericana sobre Venezuela no sería breve, es necesario abandonar la ingenuidad que concibe las intervenciones como actos humanitarios o exportaciones de democracia. Desde la Doctrina Monroe (1823) «América para los americanos», lema que en la práctica significó América para Estados Unidos. El objetivo primordial nunca ha sido la libertad de los pueblos, sino el acceso ininterrumpido a materias primas.
Venezuela no es el primer caso de........
